El candidato de las Farc

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Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

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Twitter: @JPEcheverry

Sin sonrojarse y en tono altivo las Farc han afirmado que apoyan oficialmente una candidatura presidencial en Colombia.

El país rechaza tajantemente su pretensión de hacer política y de darles elegibilidad a sus dirigentes. Incluso, en ese tema - igual que en todos los demás - todavía no se llega a ningún acuerdo en la negociación de La Habana. Y si existen convenios pactados al respecto, el gobierno y las Farc los han hecho a escondidas y de espaldas al pueblo colombiano.

Algunos piensan que los mismos dirigentes del terrorismo comunista que negocia en Cuba se lanzarían - luego de los acuerdos Farc-Santos - a cargos de elección popular y se convencerían de que la lucha democrática es la salida. Falso, sería muy rápido para este país que aunque todo lo olvida pronto, todavía recuerda los galones de sangre derramada porque sigue fresca. Para eso habrá unos mandos medios que la opinión pública desconoce. Sus candidatos serían en ese caso los asesinos sobre los que no hay tanto rechazo.

Otros analistas creen que en caso de recibir el premio a la elegibilidad que les ofrece el gobierno de turno por medio del mal llamado Marco jurídico para La paz, ninguno de sus miembros de camuflado haría política. Para eso ya han venido trabajando por décadas en infiltrar la política con la detestable "combinación de todas las formas de lucha" que consiste en asesinar, secuestrar y extorsionar colombianos mientras en secreto apoyan y financian candidaturas y partidos. En ese caso sus candidatos serían del estilo de Piedad Córdoba, por poner sólo un ejemplo. De quien la Procuraduría y las Fuerzas Militares aseguran su cercanía con el grupo terrorista de las Farc. (O el grupo de arcángeles, para los que les molesta la palabra que demuestra su única realidad).

Pero las Farc nos vuelven a sorprender. Su candidato no será Timochenko, Iván Márquez, un miliciano desconocido, Piedad Córdoba o algún otro "servidor público" perteneciente a la no investigada Farc política. Algunos de ellos estarán muy tristes pero otro más astuto les ganó la postulación. El candidato a quien apoyan es nada más y nada menos que el propio Juan Manuel Santos, como ya lo han manifestado públicamente. Y de allí surgen varias preguntas que sólo el tiempo podrá responderlas a cabalidad:

¿Tan cómodas están las Farc con las políticas del Presidente Santos? ¿Todavía quieren conseguir el poder por las armas o sienten que ya lo conquistaron? ¿Por qué Santos no se ha manifestado rechazando el apoyo categóricamente? ¿Dirá más adelante nuestro jefe de Estado, igual que su amigo Samper, que el apoyo guerrillero fue a sus espaldas? Saquen sus propias conclusiones. Lo cierto es que los asesinos bravucones que negocian nuestro país en el Caribe se prestan desde ya para el juego de cara a las próximas elecciones. ¡Y lo hacen a favor del Presidente Santos!

El marcador de esa contienda democrática no lo sabemos. Lo que sí sabemos es quiénes están en una parte de la cancha y quiénes en otra. Por un lado: el Presidente, las Farc, la clase política tradicional y todos los que viven de ellos. Por el otro: las víctimas, los enemigos de la impunidad y los defensores de la verdadera justicia.

Y mientras tanto los ciudadanos de a pie no podremos permanecer en silencio. Quedarnos como simples espectadores en esta ocasión será una deuda imposible de pagar a las futuras generaciones. La situación actual que atraviesa Colombia demostrará, con nuestra labor o con nuestro apaciguamiento, que quienes no se preocupan por lo público están condenados a ser gobernados por los que sí se preocupan. ¡Ojalá no sólo se preocupe el candidato de las Farc!.

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