El agro agonizando

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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A medida que un país logra encaminar su economía hacia el crecimiento y desarrollo, la participación del agro pierde, paulatinamente, participación en el PIB. No obstante, esta pérdida de participación, no significa que el sector pierda importancia para la sociedad, merced del gran beneficio y muchos frutos que le proporciona día a día a hambrientos estómagos y agotadas almas.

En Colombia, la pérdida de participación de este sector, también tiene que ver con lo mal estructurado que se encuentra, no solamente como resultado del progreso económico que ha experimentado el país.

En nuestra nación, queda mucho por hacer para mejorar el agro. Las puertas que los mercados le han abierto a Colombia, y las mercedes que la naturaleza le ha hecho a este país, a través de la variedad de ecosistemas; oferta excepcional de biodiversidad; recursos genéticos; abundantes fuentes hídricas y gran variedad de suelos, abren un sinnúmero de oportunidades que han de ser exploradas. La producción de los potenciales productos de exportación, no surgirán ante nuestra vista como maná del cielo, pues muchas son las taras a las que se enfrenta el ya nombrado sector.

Quienes cultivan plantas ilícitas, tienen a su favor un organizado sistema de distribución, donde el comprador acude a los predios dedicados al cultivo, sin que el campesino tenga que emprender una odisea, donde seguro tendrá que liderar baches, empinadas lomas y carreteras serpenteantes con un trazado poco definido, además de incurrir en gastos para reparar las averías producto de los irregulares suelos de nuestras vías terciarias, secundarias y principales. El resto de los campesinos, quienes prefieren cultivos honestos, se deben enfrentar a un sinnúmero de problemas para hacer llegar sus productos a las vitrinas comerciales.

Como herencia del conflicto armado, algunos señores se han hecho a grandes extensiones de tierras, bien sea por desplazamiento forzoso o bien por abandono del campo. Producto de este infortunado legado, los títulos de propiedad rurales no están bien definidos, generando dificultades para acceder a créditos y programas gubernamentales. Otro aspecto desventurado de dicha sucesión, es el mal uso de la tierra.

Pues la mayoría de personas que cuentan con grandes extensiones de ésta, la emplean para criar ganado, pero la relación entre reces y tierra es desproporcionada, yacen pocas en muchas hectáreas. Actualmente, existen 10,2 millones de hectáreas con vocación para ser usadas en ganadería, no obstante 41,7 millones son empleadas para esta actividad. El panorama en la actividad agrícola difiere mucho al del sector pecuario, pues de las 10,4 millones de hectáreas con vocación para la siembra, tan sólo se emplean 4,2 millones en esa actividad.

El presente escrito pretende esbozar algunos retos que el agro debe afrontar para poder surgir como sector estrella de los Tratados de Libre Comercio. Es menester de la sociedad y los hacedores de política trabajar en aras de hacer prosperar la agricultura, mejorando las vías de acceso, los canales de distribución, la facilidad para adquirir créditos, el uso óptimo de la tierra y el mayor respeto y definición de los títulos de propiedad.

Existen grandes oportunidades en el mercado externo para nuestros productos agrícolas, hay ciudades con las que tenemos Tratados de Libre Comercio que superan en tamaño a nuestra economía, los espacios abundan, pero ¿también abunda la voluntad de cubrirlos?

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