Los fantasmas del pasado

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: [email protected]

Hace breves días fue difundida la noticia por los medios del país que un candidato a las altas cortes de Justicia Colombiana realizaba trámites para posesionarse en el cargo, pero de repente salieron a traste sus propios fantasmas del pasado cuando alguien le endilgó acusaciones probatorias de haber recibido dinero mal habido en su vida anterior de abogado litigante.

Estos apartes de conductas reprobables del pasado en el ser humano, son designados comúnmente como fantasmas del pasado, en la cual el magistrado de marras quizá no previó que tales actos fueran conocidos por la opinión pública, lo cual imposibilitó de hecho su vertiginoso ascenso a una de las posiciones mas anheladas y respetables del país para todo jurista que se respete.

Me llega a la abstracción cual estela fulgurante de luz en la noche oscura, al enfocar este tema los asuntos clericales relacionados con la confesión de los pecados en la santa iglesia católica cuando en el confesionario el abnegado clérigo envuelto en su túnica blanquecina pregunta al fiel postrado de rodillas ¿qué pecado cometiste? y el creyente le confiesa todos sus actos deleznables, para lo cual se tienen establecidas graduaciones en las penitencias de conformidad con la gravedad del pecado.

Tal vez los seres humanos que mas conocen de asuntos fantasmagóricos del pasado humano son los clérigos por las razones precisas que a ellos les asiste el don de la confesión señalados en los postulados normativos del Vaticano que el mundo conoce como "los secretos de la confesión", por lo cual los fieles tienen la suficiente confianza para expresarlos aunque tengas visos de punibilidad ya que nunca serán conocidos por la opinión publica.

Surge en el desarrollo del presente artículo periodístico interrogantes tales como la de que las actitudes clericales en guardar secretos de conductas punibles conocidas en el confesionario y no ser denunciadas ante las autoridades legítimas del Estado puede clasificarse en el derecho positivo como conducta omisiva, sobre el cual los conocedores de la ciencia jurídica han realizado intensos debates, pero se entiende con claridad absoluta que si esto se pudiera dar nadie acudiría a ese lugar recóndito del templo por temor a que sus secretos mas intrincados fueran denunciados.

Confieso que a pesar de haber tenido amigos sacerdotes nunca le he averiguado por los fantasmas del pasado de nadie en particular pero intuyo dentro de la sociología colombiana que nos identifica que habrán mortales amigos íntimos de los mismos, quienes le averiguan sobre esos tópicos a los mismos, por eso tal vez es que se dice con sobradas razones "los misterios de la santa iglesia católica".

Quizá los fantasmas del pasado no sean los mismos que las enunciaciones referidas en los cuentos de sombras intangibles, que se atañe de manera indisoluble al demonio, de lo cual nadie ha escrito, de ese mundo oscuro que debe ser como el galopar desaforado del caballo envuelto en llamas sobre riscos montañosos.

El mundo y la vida siguen su curso…….

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