Mitos y contramitos judiciales

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

e-mail: [email protected]

La Rama Judicial Colombiana, reclama con toda razón, autonomía e independencia, debiéndose tener en cuenta como lo refieren autores europeos, de que los problemas que afectan a la Rama Judicial sean todos ellos originales y específicos, pero sin duda, son muchos,

los que provienen de su propia y peculiar historia y otros, y tal vez lo mas importante, derivados de su situación y del papel a ejercer por él en el actual tipo de Estado Social y Democrático de Derecho. No podemos ver la institución judicial como un peligro, sino como un poder que comparte la soberanía con otras ramas, sin que pueda hablarse de prevalencia de la una sobre la otra.

Por ejemplo, no lo es dable a la Rama Ejecutiva del Poder Público o a la Rama Legislativa, poner en tela de juicio las decisiones judiciales, porque para eso, existen los recursos y otros mecanismos judiciales y hacerlo, es crear el mito de la desconfianza y poner en tela de juicio sus valores.

Por eso, dentro del Derecho Público Moderno debe hablarse de "soberanía compartida", que nos lleva al concepto y reconocimiento de lo que es hoy la soberanía popular. Nuestra actual Carta Política de 1991, se afianza en la soberanía popular, por lo que todo poder emana de ella.

Corolario de lo anterior, es que el Poder Judicial, en los actuales sistemas democráticos, de izquierda, centro o derecha, parece ser como lo anota Dieter Simon (la independencia del juez. 1985, Editorial Ariel S. A. Barcelona), el conjunto institucional estatal que se ha quedado más al margen de la evolución del Estado, y únicamente la llamada justicia constitucional, como creación moderna le ha dado a la interpretación de la norma, postulados básicos y vinculantes, que ahora se profundizan, con el precedente jurisprudencial, y el inicio de su desarrollo.

Con la justicia constitucional, la Rama Judicial alcanza mayor categoría echando abajo mitos venidos desde antiguo, como la limitación y la falta de credibilidad. La Rama Judicial, empieza a dejar de ser un elemento importante de simple participación para convertirse en factor de legitimación del propio sistema en cuanto interviene en la solución de conflictos puntuales, manejando valores como la neutralidad, la confiabilidad, autonomía, e independencia de la justicia, pero por sobre todo en la aplicación del derecho que sigue apareciendo como una de las garantías esenciales del ciudadano frente al propio Estado. No es que hayamos pasado al "Estado o gobierno de los jueces" sino en que la justicia se convierte en parte de la solución del conflicto.

No olvidemos que el hombre se somete al Estado, sufriendo toda clase de sacrificios y limitaciones, para hacer prevalecer el Derecho y eso explica, que el país adquiera una cultura ciudadana para que se fortalezca el respeto por el sistema legal y el hombre tenga confianza en la justicia y en sus jueces.

Todavía vemos muchas personas que no acuden al sistema de justicia, sino que la quieren hacer por sus propias manos y eso es un problema cultural dentro de los mitos y contra mitos de nuestra justicia. Démosle el valor que se merece, y sus operadores asuman esa soberanía compartida con respeto y dignidad.

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