Patrimonios samarios olvidados

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

César Serpa Vega

César Serpa Vega

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Santa Marta es una ciudad llena de bellezas naturales y de riqueza cultural, pero si piensan que este artículo va a tratar de los típicos sitios que casi siempre se nombran en textos y revistas especializadas (el parque Tayrona con sus paradisiacas playas ó la histórica Quinta de San Pedro Alejandrino), pues están equivocados, porque hablaremos de "El Morro", ese imponente islote de roca que vigila nuestra bahía desde su estratégica ubicación geográfica; y del "Unión Magdalena", el emblemático y polémico equipo de fútbol que nos representa ante el mundo.

Hoy en día "El Morro" se encuentra prácticamente abandonado, la única presencia humana permanente hace parte de la capitanía de puertos ó de la dirección general marítima (DIMAR), por medio de un faro que está bajo su administración y tutela. Esporádicamente es visitado por algunos investigadores, turistas y realizadores de documentales; y es casi nulo el acceso a los ciudadanos del común por cuenta de la falta de infraestructura (medios de transporte, instalaciones propicias, baterías de baño, etc.).

Con respecto a la situación actual de "El Morro" se presenta el dilema entre desarrollarlo e intervenirlo turísticamente para el disfrute organizado de propios y foráneos; ó dejarlo como un simple punto de contemplación lejana y sin intervención humana, para que las generaciones actuales y futuras puedan seguir viéndolo como la hermosa foto ó postal que hoy es.

Para dirimir este debate se debe establecer primero la riqueza natural que posee este islote con forma de cerro en medio del mar, ya que este sería el meollo ó el centro de discusión como sucede con nuestro parque natural Tayrona.

Para el caso de "El Morro" se podría considerar como un lugar de tránsito de especies aéreas y marinas, con alguna fauna ó vegetación local, como es el caso de los corales blandos que lo rodean; pero lo anterior no es para nada comparable con la enorme variedad y riqueza de flora y fauna que posee el parque Tayrona, por lo que podríamos concluir que tendría mayor justificación limitar el número de visitas al parque para volverlo un sitio puramente contemplativo, sin la opción de hospedaje ó acampamiento para proteger las especies nativas y transitorias de la depredación de las masivas visitas humanas propiciadas por el turismo.

En el caso de "El Morro" no habría el mismo nivel de riesgo de depredación natural porque allí no hay espacio para el establecimiento de hoteles ó posadas, sería un simple sitio de turismo transitorio y temporal, con horarios establecidos y visitas guiadas y limitadas. Lo anterior no significa que no haya que tener el mínimo cuidado con la flora y fauna que allí habita ó pernocta, pero eso no impediría el desarrollo turístico organizado de "El Morro". Finalmente sin irrespetar las visiones conservacionistas, no sería descabellado imaginarnos en "El Morro" tomándonos un café, contemplando el mar por un rato y sintiendo la relajante brisa marina, desde ese espectacular mirador natural.

Otro símbolo considerado como patrimonio local es nuestro histórico equipo de fútbol, el afamado "Unión Magdalena", el cual acaba de cumplir 60 años de luchas, amores, tristezas, alegrías, derrotas y triunfos. A pesar de su poca figuración y puntaje en los campeonatos nacionales, el "Unión" como cariñosamente lo llamamos todos, se ha destacado por consolidar una afición de base constante, resistente y fiel durante toda su existencia, lo cual se ratifica en cada partido que se disputa desde cualquier posición ó categoría en el torneo colombiano.

Las tradicionales barras en el estadio -particularmente las de la tribuna de sol-, son famosas por su gran dedicación y espíritu deportivo, por encima de la inclemente temperatura y el resplandor solar; esas son sólo dos muestras de la firme y enérgica entrega de una afición incondicional.

En el inolvidable año de 1.968 el Unión Magdalena gana su primera y única estrella como campeón del torneo de fútbol colombiano, gracias a la combinación exitosa de buenas estrategias técnicas y la mezcla de jugadores nacionales y extranjeros. Santa Marta siempre ha sido cuna de buenos jugadores de fútbol -algo que hasta parece llevarse en los genes de algunas familias y comunidades de tradición futbolística-, varios de los cuales han pasado a convertirse en grandes glorias de ese deporte a nivel mundial, como el "Pibe" Valderrama y Falcao García.

Desafortunadamente los tiempos felices de nuestro emblemático "Unión" han pasado a la historia por cuenta de un conjunto de cuestiones desafortunadas, como es el caso de malas administraciones, disminución paulatina del sentido de pertenencia por parte de su afición, resignación y pérdida del espíritu ganador, y hasta la inefable presencia del narcotráfico. Sin embargo no todo puede estar perdido.

Ya es hora que los Samarios y Magdalenenses nos pellizquemos y propongamos la democratización de la propiedad de nuestro tradicional equipo, con el objeto de convertirlo en un verdadero club deportivo con la opción de que cualquiera de nosotros pueda adquirir bonos ó acciones, para que el equipo sea realmente de todos, lo cual permitirá recuperar el optimismo y las ganas de triunfo.

Publicidad