Un nuevo sistema de salud, una propuesta

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Escrito por:

Halinisky Sanchez Menéses

Halinisky Sanchez Menéses

Columna: Opinión

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Es un hecho notorio e inobjetable el fracaso del sistema de salud colombiano, antes de la Ley 100 de 1993, nuestro sistema tenía incipientes índices de cobertura, pero existía una calidad aceptable en la prestación del servicio, los gobiernos se preocupaban por el ser humano, esto es por el paciente, con el advenimiento de la Ley 100 de 1993, se cambió el énfasis y todo se fue al piso, para nadie es un secreto que el paciente se instrumentalizó, de un plumazo se convirtió en una estadística, en un cliente de unos parásitos administrativos en el sistema denominados EPS.

El sistema de salud en Colombia, tiene una importante cobertura, todo el mundo está carnetizado y "protegido" por una EPS, pero esa cantidad no se traduce en calidad ni en oportunidad, hospitales quebrados, ancianos y niños abandonados por el sistema, acceso limitado y pésimo en cuanto a la calidad, miles y miles muriendo en la puerta de los hospitales, de hecho sino fuera por el papel que han jugado los operadores de justicia mediante la acción de tutela, hace rato el sistema hubiese colapsado, y quien sabe hasta una guerra civil se hubiese avizorado en el panorama. Un hombre con un hijo muriendo en la puerta de una clínica hace cualquier cosa, recordamos una famosa película gringa que magistralmente aborda este tema.

Pero como lo que no sirve debe botarse, y este sistema es una basura que no se puede reciclar, proponemos un nuevo sistema de salud para Colombia, un sistema realista que si bien no va a lograr el 100% de la cobertura en un par de años, ni cubrirá la totalidad de todos los tratamientos de alto costo, si garantizará una atención en salud oportuna, igualitaria, y altamente cualificada.

Lo primero que debemos tener claro es que un sistema de salud, cualquiera que sea necesitará mucha plata, pero mucha plata, también necesitará la participación activa del destinatario del servicio esto es los ciudadanos y mecanismos efectivos anticorrupción y desviaciones.

En cuanto a lo primero, la plata, además de los impuestos que existen en salud ya establecidos, y del aporte de los contribuyentes, se debe crear el impuesto popular a la salud (IPS), que deberán pagarlo los que más se enriquecen en Colombia, el sector financiero y las multinacionales explotadora de recursos naturales, así como las empresas contaminantes y así mismo deberá reducirse el tamaño de la burocracia del Estado a nivel nacional y territorial en un 40% para que esta plata se destine única y exclusivamente a la salud.

Esta plata debe ser administrada por el ministerio de salud, quien la girara directamente a las redes públicas y privadas de hospitales, desaparecen las inútiles EPS, los hospitales que prestan en el servicio cobraran al ministerio directamente, con base a unos precios máximos por procedimiento establecidos por el gobierno, existirá una lista de exclusiones taxativa que señala definitivamente que no cubrirá el sistema de salud.

La segunda gran tarea es la de crear y aplicar decididamente una política de autocuidado y autocontrol en los ciudadanos, ya que si la gente practica unos cuidados de higiene básico prevendrán más del 70% de las enfermedades y de paso se evitaría la saturación del sistema, y por otro lado las personas deben ir a la hospital cuando realmente se requiera no ir con la sensación de que se debe explotar al Estado como sea, es tan importante la higiene personal y el autocontrol en el destinatario del servicio de salud, que la Biblia dedica tres capítulos enteros a este aspecto, léase Levítico 11 al 15.

Por último deberá también incentivarse a las aseguradoras para que generalicen el seguro de salud privado, a un costo accesible a las clases medias-altas y exonerando de impuestos a esta actividad, del mismo modo el giro de los recursos a los hospitales estará supeditado al cumplimiento de unos estándares visibles de calidad, prevención, oportunidad y uso eficiente, el auditaje y control a los prestadores de salud recaerá en cabeza de las asociaciones de pacientes, la Superintendencia de Salud, y una Procuraduría especializada en este tema.

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