No marcharé con las Farc

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

e-mail: [email protected]

Twitter: @JPEcheverry

El próximo martes 9 de abril quieren promover una marcha que más parece a favor de las Farc que de Colombia. Más por unas negociaciones absurdas que reciclan la violencia del conflicto que por la verdadera paz que pretendemos.

Entre los convocantes se encuentra, obviamente, el movimiento de izquierda liderado por Piedad Córdoba llamado Marcha Patriótica. El mismo movimiento que el gobierno, en cabeza del Ministro de Defensa Nacional, ha asegurado que se encuentra infiltrado y financiado por el grupo terrorista de las Farc. Sin embargo el Presidente Santos se hace el de la vista gorda ante tales acusaciones y ha anunciado que saldrá a acompañar el evento desde las calles.

A la Marcha Patriótica se le suman los clásicos de siempre: Iván Cepeda, Gustavo Petro, y la misma cúpula del grupo terrorista desde La Habana. Lo llamativo es que lo haga también el gobierno, con lo que vamos viendo en realidad quién es quién dentro de la política colombiana y hasta dónde es capaz de llegar Santos en su afán de reelección.

Con la marcha del 9 de abril se pretende, por supuesto, legitimar un proceso de negociaciones que carece de apoyo popular. Con ella Santos pesca un poco de popularidad, que también le hace falta, en un río revuelto de sangre compatriota.

Pero los colombianos no podemos caer en el juego. No hay argumentos para apoyar una negociación de nuestros modelos económicos y sociales por el narcotráfico y el secuestro. Seguramente tenemos mucho que mejorar como sociedad, pero no por ello vamos a claudicar ante ellos en nuestro esfuerzo por construir un mejor país.

Los ciudadanos de bien en Colombia no podemos aceptar que el gobierno pretenda que no haya acción penal para quienes asesinaron, secuestraron o extorsionaron a algún familiar. Incluso aceptaríamos que se les rebajen las penas, pero no podemos pretender una justicia sin verdad donde los victimarios de siempre terminarán entronados en curules del Congreso como si fueran ciudadanos honorables.

No. En este país los espacios de la democracia representativa las curules no se ganan en mesas negociadoras de terror. Nuestra Constitución cree en la democracia. Aquí usamos el voto popular.

Intentan engañarnos desde todos los frentes. Iván Márquez se da el lujo de descalificar desde Cuba a los ex Presidentes que critican el incoherente proceso de paz de Santos llamándolos alacranes. La señora Piedad Córdoba pide descaradamente que irrespetemos nuestra Constitución para extender el período de Santos y de los congresistas en el poder por dos años más "mientras firman el acuerdo de paz". Y los medios de comunicación le hacen eco ampliamente a todos estos desaciertos desde que el gobierno los patrocina. ¡No hay derecho!

Por eso la mejor respuesta, la respuesta ciudadana y sin tintes políticos, la respuesta que nace desde el corazón por el bien de Colombia será quedarnos en las casas el próximo martes mientras vemos por televisión el show que montarán los verdaderos enemigos de esta tierra hermosa.

La mayoría sensata de Colombia, la que protestó pública y mundialmente en contra del terrorismo de las Farc, la que no marchará ahora para apoyarlos. Esa Colombia que no se deja engañar, cree en las instituciones como mecanismo para resolver los problemas democrática y paulatinamente. ¡Sin violencia! Porque en lo único que debe recaer el peso de la fuerza legítima y de la ley es sobre los hombros de quienes quieren desarticularnos.

Publicidad