Colombia, regiones, departamentos o municipios, esa es la cuestión

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Escrito por:

Manuel Vives Noguera

Manuel Vives Noguera

Columna: Opinión

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Con las propuestas de creación de regiones, nacen también los ofrecimientos de creación de departamentos en este momento histórico de nuestro país.

La región Caribe, cuya intención ha nacido viciada dentro del marco de la búsqueda de recursos económicos para los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba, refleja no la necesidad socio político y cultural de una región común, sino una voz que clama el rescate del olvido y el inconformismo de sus habitantes, el ex presidente Álvaro Uribe dio importancia a esta zona del país y en atención a ello los costeños se levantan en un intento por lograr algo que en diecinueve años de vida constitucional no se ha podido lograr y cuyo error es el ánimo con el que nace, conseguir recursos por partidas, regalías y por autonomía del ente, lo cual no es necesario, para ello los costeños disponemos de una amplia gama de alternativas que pueden ser logradas por la representación que existe en el congreso.

El más grave error de la creación de la región Caribe es el hecho de conservar los departamentos, para algunos causa impresión, quizá de entre ellos a los doctores Álvaro Lastra Jimeno y Jaime Castro sea a quienes menos les agrade la idea de suprimir departamentos para dar paso a la región, pero es necesario, lo contrario implicaría que tendremos dos órganos cuyas funciones son las mismas, y las que actualmente desempeña una de ellas en su totalidad, o aún peor sería restarle poder al proceso de municipalización, sin mencionar los costos políticos de una nueva serie de campañas como lo son el gobernador de la región y sus diputados, en un país donde la corrupción ha hecho llagas en la conciencia del pueblo esto sería nefasto, sería el abierto patrocinio de la vagabundearía, ahora bien, es de recordar que el denominado efecto cascada, mediante el cual en cada lugar donde llegan los dineros desaparece misteriosamente una parte de éstos, se incrementaría, es decir, lograríamos lo contrario a lo pretendido ya que entre más órganos para llevar el dinero menos dinero llega, pues el Estado central enviaría dineros con destino a las regiones, las regiones a las gobernaciones y las gobernaciones a los municipios, y en cada instancia para aprobar un proyecto tendremos una cuota de corrupción y participación, esto no es un secreto. Con lo anterior podemos deducir que las regiones más que un beneficio dejan problemas, a no ser que se supriman las gobernaciones en cuyo caso bienvenida sea la región, pues tenemos un ahorro en gasto burocrático al desaparecer siete gobernaciones para que quede un sólo órgano con funciones de gobernaciones, si bien ello no soluciona de fondo el problema es una evolución para la solución de estos.

La tendencia más que a la federalización de Colombia debe ser como la constitución lo manifiesta, un Estado central pero descentralizado, un Estado que nos represente y se muestre unido frente al mundo, pero municipalizado, con distritos y municipios autónomos realmente, que puedan disponer de un presupuesto propio, con la posibilidad de legislar en algunos temas, con la posibilidad de regular algunos aspectos, Colombia es diferente, las necesidades de Bogotá son diferentes a las de Concordia, las de Concordia a las de Santa Marta y las de Santa Marta a las Mitú, por ello el Congreso no puede, ni debe legislar aspectos propios de cada región, el Código de Tránsito es un fiasco, las disposiciones tributarias también, aún las disposiciones marinas son una vergüenza, y hay muchas normas más que dan pena, los concejos no pueden seguir siendo órganos de co administración como lo manifiesta el doctor Jaime Castro en su obra "la cuestión territorial", debemos pensar en municipios no en federal o en central, la constitución superó el pensamiento del colombiano.

Ahora bien crear más departamentos adolece de los mismos problemas y vicios que ya hemos mencionado, la Depresión Momposina no lograría subsistir por mucho tiempo la Ley 617 de 2000 es estricta, bien podría crearse, pero de qué se financiaría, de dónde obtendría su presupuesto, es pobre pensar que el Gobierno Central mantendrá un nuevo órgano de burocracia y corrupción, que resolvería la creación de este departamento, con qué fin se hace, a la larga terminaría en su inicio, su alfa y su omega sería el departamento del Magdalena.

A pesar de lo anterior hago la salvedad que el territorio si está mal distribuido, hay lugares de la Costa que de costa no tienen nada, Aguachina que se encuentra en el Cesar se parece más a Santander o Cundinamarca, pero el tema de redistribución y organización territorial no se resolverá con la creación de un nuevo departamento sino con la tendencia a una municipalización más fuerte que tenga en cuenta aspectos de geo territorialidad, geo política y aspectos sociales que destacan a los habitantes de determinados territorios.

Colombia tiene tanta variedad como municipios.

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