Preservar o sobrevivir: complicado dilema

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

César Serpa Vega

César Serpa Vega

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

La "locomotora minera" -llamada así por el gobierno actual-, produce contrastes extremos como la creación de enormes riquezas económicas, pero a la vez también ocasiona terribles daños ambientales que dejan huellas e impactos irreparables en los ecosistemas naturales. Precisamente ese es el eterno dilema que aun sigue vigente: el de explotar nuestros recursos naturales para nuestra supervivencia ó preservarlos y conservarlos vírgenes, sin alteración alguna.

Es innegable la enorme bonanza económica que generan las actividades mineras en el país (petróleo, carbón, oro, etc.), pero tal y como reza el dicho popular: "de eso tan bueno no dan tanto", ya que el costo de extraer tan preciados recursos es en la mayoría de los casos muy perjudicial para el entorno natural y ambiental de las zonas en donde se desarrollan dichas operaciones.

La explotación de recursos mineros y sus impactos, efectos o consecuencias sobre el medio ambiente hacen parte de un viejo, pero muy actual debate sobre la reducción de las emisiones contaminantes para proteger al medio ambiente, lo cual se hace sacrificando ó disminuyendo la producción ó el crecimiento económico mundial.

Dicho debate nos lleva inevitablemente a la compleja conclusión de que para disminuir la preocupante contaminación del planeta, es necesario entonces reducir la producción mundial; algo que es casi imposible de considerar hoy en día en medio de un escenario de crisis económica, lo cual automáticamente convierte esa propuesta en algo "políticamente incorrecto". (Por algo será que precisamente los países más poderosos no firman los tratados y acuerdos que buscan reducir las emisiones contaminantes).

Sin embargo no todo está perdido. Existen alternativas energéticas de tipo natural y que son amigables con el medio ambiente, las cuales de hecho ya se están poniendo en práctica en varias partes del mundo, de forma tímida, pero esperanzadora. Se trata de las llamadas "Energías Verdes" ó renovables (solar, vientos, olas del mar, etc.), cuyo origen emana de la propia naturaleza y que por ende se da en todas partes, de forma espontánea y al alcance de todos; pero desafortunadamente han sido relegadas u opacadas por el poderoso y rentable monopolio de los "carteles" de países que poseen enormes reservas de recursos energéticos no renovables ó agotables.

La fuerza y contundencia de los hechos que vemos diariamente (catástrofes naturales cada vez más frecuentes y mortales) y el costoso impacto económico de dichos fenómenos naturales, son razones de peso que por fin han propiciado el debate sobre la urgente necesidad de evolucionar y pasar de consumir energías contaminantes no renovables, hacia las llamadas "Energías Verdes".

Por supuesto esta es una decisión de gran responsabilidad que solo puede ser tomada de forma conjunta por el mundo entero, cuya iniciativa deberá ser liderada por los países más poderosos, lo cuales están en capacidad de tomar medidas como por ejemplo, facilitar el acceso a estas energías naturales alternas, por medio de tecnologías que masifiquen el uso de dichos recursos, no solo entre países ricos, sino también para los países en desarrollo que casualmente son los que poseen riquezas naturales en abundancia.

Nuestra supervivencia como especie está en juego. Todos al parecer somos conscientes de eso, pero poco ó nada podemos hacer para cambiar esa situación de forma contundente y definitiva. Es necesario que nos unamos para presionar y acelerar la evolución hacia energías alternativas más limpias y amigables con el medio ambiente ya que no deberíamos esperar a que una gran catástrofe natural sin precedentes nos obligue a tomar las decisiones que ya deberíamos estar tomando como seres conscientes y evolucionados.

Para este propósito no sólo es suficiente con que cambiemos nuestras fuentes energéticas, sino que es necesario pensar en replantear y reconsiderar varios de los soportes fundamentales, estructurales e ideológicos que nos mueven y regulan socialmente; tal y como es el caso de nuestro modelo económico actual, basado totalmente en un capitalismo que con el paso del tiempo ha venido desnudando sus deficiencias y errores por medio de terribles crisis socioeconómicas. Estas últimas crisis, -de las cuales no nos hemos recuperado aún-, son una dolorosa y contundente muestra de cómo nuestro actual modelo depredador y de consumismo descontrolado nos llevará a una debacle.

Cada vez es más evidente la escasez de los recursos naturales y alimenticios para tan enorme y creciente población. Lo anterior nos debería llevar a reflexionar y a considerar muy seriamente la experimentación de modelos alternativos de "Consumo Responsable" (uso ó consumo de los recursos exclusivamente necesarios, sin desperdicios), también nos llevará algún día a fomentar más fuertemente la Planificación Familiar (control de natalidad voluntario, que regula el número máximo de hijos a tener); y finalmente lograremos entender en un futuro no muy lejano que los modelos de tipo cooperativo, asociativo y solidario son los que permitirán que millones de trabajadores asociados puedan acceder libre y equilibradamente a todas las formas del capital, dentro de un capitalismo más humano. Ojalá no permitamos que una catástrofe sea la que nos abra los ojos.

Publicidad