¿Será que todos somos ateos sin saberlo?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

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Hablar de ateísmo es tocar un tema supremamente complejo, un tema que envuelve, con gran facilidad, el tratamiento de todas las ciencias. Claro que no es lo mismo tratar el tema que nos ocupa en un ensayo o en un libro, que tratarlo a nivel de una columna periodística, donde el laconismo juega un papel trascendental. En consecuencia, lo haremos observando las reglas de la síntesis, sin sobre estimarnos y sin desbordada retórica.

Es de dominio general que el más alto representante del ateísmo en el mundo, es Nietzsche. Cuando el mundo de la literatura conoció su libro El Anticristo, fue acogido con estruendoso escándalo por cada una de las sectas religiosas y por el mundo de los lectores en general, pero, en mi humilde concepto, no advirtieron que Nietzsche en su sonadísimo libro única y exclusivamente se refirió a la religión Católica Apostólica y Romana, negando la existencia de Cristo, pero al final de su obra afirma que la religión perfecta por excelencia, es El Budismo y que el hombre ideal es el espiritual. Contradictorio todo esto, al menos que el filósofo alemán conciba que el espíritu es materia pura y no una energía universal.

Lo cierto es que este libro sigue sembrando en la mente de quienes aún lo leen que el "libre albedrio" es hacer todo lo que nos venga en gana, sin responsabilidad alguna, rechazando aquello de que existe otro libre albedrio encerrado en las siguientes palabras: "haz lo que quieras, pero no olvides que más tarde tienes que rendir cuentas de todo lo que has hecho".

Concibo que el segundo albedrio es más lógico, más aceptable, toda vez que el hombre siendo dueño de una natural inteligencia, no pueda pensar que lo más natural de la vida es ir por el mundo haciendo y deshaciendo sin tener a nadie que rendirle cuenta de sus actos.

He ahí donde se perfila el verdadero ateísmo, cuando pensamos que nadie puede pedirnos cuenta de nuestros actos, en consecuencia, matamos, robamos, mentimos, adulteramos, juzgamos, ambicionamos desmedidamente, calumniamos y hacemos todo lo avieso que podamos, creyendo que con la generalizada frase:"aquí no ha pasado nada", todo queda resuelto.

Olvidando o desconociendo que la lógica universal nos indica que debe existir una fuerza superior, una Energía con principio inteligente que ha organizado el universo, el cosmos, en una forma tan perfecta, con leyes tan matemáticamente exactas, que nadie puede escapar a ellas, pidiéndonos la rendición de cuentas de todo lo que hemos hecho, tanto buenas como malas acciones.

La filosofía Brahmánica, con una alta concepción de esa Energía con principio inteligente, ha advertido sobre la necesidad de observar ese segundo albedrio, sobre el cual se mueve la buena sociedad, sobre la cual marchan los hombres de buena voluntad, los hombres justos, los hombres probos que señalan el camino del buen vivir, escribiendo con letras de oro sobren la tierra que es más fácil ser bueno que malo.

Que el ateísmo no es más que una aviesa postura mental para "librarnos" de todas las responsabilidades morales, éticas y religiosas que debemos observar todos los hombres de bien.

Quienes hemos tenido la oportunidad de tratar con un ateo, hemos podido observar, sin mucho esfuerzo, que esta clase de personajes rara ve vez ríen, en virtud de sus creencias le han perdido el lado alegre, bueno, generoso y noble que tiene la vida. Todo le moleta, nada le merece su atención si no se trata de su posición ateísta ante la vida. Quien se atreve a disentir de sus puntos de vista, lo sitúan en el marco de los "reaccionarios", de los "retrógrados".

Como dije antes, Nietzsche es el más representativo de los ateos en todos los tiempos, tanto que cuando su compañera de trabajo -Salomé- no le aceptó sus pretensiones amorosas, dijo, palabras más palabras menos:"si yo hubiera hecho al mundo, el hombre y Salomé serían perfectos".

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