2013 en Europa

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

e-mail: gusherlo@hotmail.com

El año que ha terminado para los europeos lejos de haber sido de triunfos, satisfacciones y alegrías, por el contrario presentó un panorama negro, de nubarrones y de incertidumbre.

No hubo un país, ni siquiera Alemania que produjera crecimientos del PIB, no hubo expectativas de un moderado crecimiento económico, todos unos más otros menos reflejaban una desaceleración, una caída vertiginosa de sus economías, una situación social deteriorada y ciertamente un pesimismo ostensible frente al inmediato futuro.

Se ha llegado al extremo y es algo que nadie se imaginaba, de que el timonel alemán Ángela Merker haya decidido volver en Alemania a tener como su moneda al marco, con miras a que de esa manera no produzca tantos efectos nocivos al insistir con el euro. Eso nos demuestra que hay que tomar medidas drásticas como la que acabamos de mencionar para tratar de aliviar las cargas.

Exageraron los europeos en sus gastos, no tuvieron conciencia de que sin aumentar sus ingresos no se puede malbaratar el botín o la gallina de los huevos de oro. Desde las tristes épocas de las guerras que han sufrido, no padecían como ahora las duras y las maduras. Tendrán necesariamente gústeles o no que ajustarse el cinturón.

Concluyentemente los pueblos mal acostumbrados a vivir en un Estado Bienestar no pueden entender, ni pueden recibir de buena gana, las determinaciones de austeridad, sacrificio y moderación que los gobiernos se ven obligados a tomar para dar un manejo responsable, serio y que les permita salir adelante.

La circunstancia más grave es el desempleo que está todos los días aumentando, sobre todo en las naciones que han recibido la ayuda monetaria y es el caso de Grecia, Portugal y España. Aún se encuentran a pesar de que les tendieron la mano en estado crítico.

Pero no dejemos de observar con cuidado y objetividad lo que puede pasar en cualquier instante con Francia e Italia, pues son pueblos más desarrollados, particularmente los franceses, que se han constituido con los germanos como las locomotoras de Europa.

Con el nuevo mandatario francés Hollande las cosas tienden a empeorar. Ya son muchos los capitalistas que viéndose afectados con el nuevo régimen, han emigrado y actualmente lo que se requiere es que se tenga más inversión de capital, más productividad, más empleo y más oportunidades de abrirse a nuevos mercados o por lo menos conservar e incrementar los existentes. Y estamos viendo es el cierre de fábricas y la disminución de empleos en muchas de ellas.

En materia económica, no cabe la menor duda de que aún en las economías hogareñas, el presupuesto de expensas no puede superar las entradas, por cuanto empieza el desequilibrio y se apela a los préstamos que si no hay otros ingredientes monetarios adicionales originan el colapso y crean las coyunturas que se están viviendo en el viejo continente.

El 2013 consecuentemente con lo anteriormente comentado, contrariamente a los que piensan en mejoría, será de cuidados intensivos, de reducir prerrogativas y beneficios sociales y asistenciales.

Esos territorios de vasta cultura, ejemplo de desarrollo intelectual y con la historia a su lado, deberán mostrarnos su capacidad de renovarse, de aplicar sus conocimientos financieros y de ese modo presentar un mejor balance y perspectivas para las nuevas generaciones, que son entre otras cosas las que en su pecho y en su entorno se encuentran soportando estas calamidades.

Nosotros, es decir América Latina, y ahí está Colombia, obligatoriamente nos vemos golpeados en una forma u otra, algunos más que otros porque tienen más vínculos comerciales y económicos con Europa.

Pero sin duda se nos reducirán las exportaciones y compras, las pocas contribuciones de carácter humanitario se extinguirán y nos tocará efectuar reingenierías o cambios para que no se nos vaya a estropear el poco desenvolvimiento económico que nos acompaña.

Esperamos que estas experiencias europeas negativas y dolorosas nos sirvan a nosotros para no caer en los mismos errores y actuar el gobierno de turno con prudencia en el gasto, con propensión al ahorro para cuando lleguen los tiempos de las vacas flacas y con un criterio de verdadero desarrollo sostenible.

Es triste pero tenemos que ser realistas y consecuentes. Los estados benefactores desaparecerán, se constituirán en historia antigua, servirán como modelos obsoletos y permitirán y esa es la parte importante, que los gobernantes piensen más en políticas que en politiquerías.

Más Noticias de esta sección

Publicidad