Decisión de las minorías

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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En anterior artículo publicado en EL INFORMADOR hace más de seis meses expresé mi opinión relacionada con el pronóstico sobre las elecciones presidenciales que acaban de pasar en los Estados Unidos y felizmente hubo acierto en la predicción, por cuanto me anticipé a dar en el blanco, como quiera que expuse las razones para creer que Obama sería el ganador de la contienda electoral.

El fenómeno de su reelección demuestra que a veces las minorías deciden una elección presidencial. La fuerza de las huestes afro descendientes que fueron marginadas, humilladas y segregadas y que sufrieron tanto durante la época de rechazo por parte de la población blanca; pues ni siquiera podían compartir los buses, ni los baños de servicio público, coadyuvaron junto con los hispanos, es decir los latinos a que se produjera esta victoria del Presidente Obama.

Otro hecho que vale la pena comentar es que nunca como ahora un Presidente que tenía en su contra la circunstancia económica que están viviendo los estadounidenses y con un porcentaje alto de desempleo había podido ser reelegido. Cuando los bolsillos de los pueblos se lesionan la respuesta en las urnas es a favor del candidato opositor al régimen pero particularmente eso se nota ostensiblemente en los Estados Unidos.

Así se manifestaron los 52 millones de americanos a quienes estos factores les pesan más de la cuenta los cuales votaron por Romney. Se olvidaron que en las actuales condiciones electorales los inmigrantes de América Latina que sobrepasan los 20 millones tienen poder decisorio y ahí está el hecho cierto en esta elección presidencial.

Sin embargo hay que resaltar que el candidato republicano Romney tuvo al igual que Mockus en Colombia unas salidas en falso que le restaron votos. Fueron declaraciones que dejaron traslucir imprudencia y desconocimiento de los problemas humanos e internacionales. Los errores se pagan caros, dado que se castigan en las urnas.

Increíble pero cierto. El huracán Sandy causó estragos y damnificados. El principal afectado Romney y el gran beneficiado Obama. Tuvo el mandatario electo toda la exposición y vigencia durante los días huracanados. Manejó impecablemente esa situación a diferencia de Bush que el viento del ciclón Karina lo arrasó, a Obama por el contrario lo elevó con fuerza a ser reelegido.

Hizo con su acertada intervención que incluso el gobernador republicano de Nueva Jersey, dijera que su Presidente no solo los acompañó en esos días aciagos sino que puso al gobierno central a mitigar la emergencia. Le dio las gracias toda vez que había sido su protector. En las crisis efectivamente unos ganan y otros pierden.

Igualmente jóvenes y mujeres acompañaron más a Obama que a Romney. Hay que reconocerle el carisma que posee. No se puede tapar el sol con las manos. Es un seductor de masas. Al César lo que es del César.

De todas maneras la realidad palpable es que los protestantes, los blancos, los ciertamente puros gringos como solemos llamarlos en nuestra América, tienen que abrir los ojos, en cuanto que a pesar de su gran influencia y eso es muy triste no pueden determinar quien presida los destinos de su Patria.

En Europa también los descendientes árabes y africanos de las colonias europeas se han hecho sentir. Lo grave es que los educan, les otorgan su nacionalidad, cualquiera que ella sea, les proporcionan seguridad social y no obstante favorecerse predomina su origen islámico y africano. Los atentados que ha habido en territorio británico los han ejecutado ciudadanos ingleses de ascendencia musulmana.

Los europeos han estado convencidos de que esas familias que han acogido procedentes de los países por ellos colonizados, han adquirido una conciencia o un nacionalismo que les han tratado de inculcar y ocurre que los recuerdos de su tratamiento poco humano cuando los colonizaron permanecen para siempre en sus corazones, con un odio visceral que se incrementa en la medida en que pasan los días.

Solamente en el plano deportivo se observa que se han integrado a cada uno de los países que actualmente representan, habida consideración de que por conveniencia les han dado casa, carro y beca y sus ganancias sustancialmente cuantiosas sí las pueden disfrutar con sus familias.

Hoy, en las selecciones de fútbol de países cuya raza es blanca, predominan los de color opuesto, parece que fuesen jugadores que representaran a un país africano y están defendiendo la camiseta y la bandera francesa, inglesa u holandesa por citar algunas de esas selecciones.

Acordémonos en los Juegos Olímpicos en Berlín, cuando Hitler quería enaltecer y hacer ver la superioridad de la raza aria, en la prueba reina del atletismo un originario de las negritudes Jesse Owens gano los cien metros planos y obtuvo 4 medallas de oro. Eso le cayó como un balde de agua helada a Hitler y a su séquito más cercano.

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