Curadores Urbanos o constructores? (I)

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Escrito por:

Margarita Vives Lacouture

Margarita Vives Lacouture

Columna: Opinión

A pesar que algunos consideran como un gran avance el hecho que ciertas funciones que antes tenían las Secretarías de Planeación Municipales estén ahora en manos de los Curadores Urbanos, considero, por experiencia propia, que pasamos de Guatemala a Guatepeor, es decir saltamos de la sartén al fuego.

Vemos una ciudad donde no existe Planeación, ni un plan serio de movilidad que articule a todos los entes que se deben ocupar del tema, donde cada día se construye en forma acelerada y desorganizada sin pensar que las licencias que en el presente se otorgan, son el futuro de la ciudad. Grandes Manzanas y cuadras son definitivamente cerradas, sin tener en cuenta el proyectado Plan vial del Distrito consagrado en el Plan de Ordenamiento Territorial, es decir hay menos calles para que circulen más vehículos y mas personas.

El espíritu de la Ley que creó las Curadurías Urbanas se encuentra en los años de Mauricio Babilonia; y puesto a volar cual mariposas amarillas. Esto es: al trasladar a los particulares funciones públicas, que antes habían sido desempeñadas por las Secretarías de Planeación, con el fin de descongestionar y mejorar la Planeación Urbana Local, en la práctica, se han desconocido principios elementales de la Función Pública y del Urbanismo, que no se encuentran en ninguna parte y menos aún en las curadurías de esta ciudad, que parecen amanuenses de los grandes constructores en pro de las cuantiosas expensas que cancelan, sin tener en cuenta la prevalencia del interés general y la tutoría sobre los bienes públicos que redimen, con el sonreído argumento de ceñirse estrictamente a las normas sobre construcción. Así es, muertos de la risa, conceden licencias de construcción sobre vías públicas de nuestra ciudad y después manifiestan que son situaciones que debe definirlas un juez de la república, a costillas obviamente de que el interesado tenga que contratar un abogado para tales fines.

Las Curadurías Urbanas de Santa Marta se atrincheran en sus oficinas y sólo son receptivas de las normas legales de construcción nacionales. Aquí no existe una comunicación o coordinación con Planeación Distrital, porque estos reyezuelos se creen los amos y dueños de nuestro territorio y nadie se atreve a meterse con ellos; por tanto hacen y deshacen sin ningún tipo de criterio organizativo funcional transparente y de equidad para los samarios.

Lo único que tienen en cuenta es a los constructores: Sus solicitudes de licencias son aprobadas de un día para otro, y lo afirmo, porque a esta suscrita le tocó acudir un día a indagar por el trámite de una licencia de construcción y de viva voz me manifestaron que apenas se había recibido la solicitud y que estaba incompleta por faltar unos documentos por parte del constructor, por tanto el trámite estaba demorado. De morado me puse yo, cuando al día siguiente con el fin de estudiar la solicitud presentada, me comunicaron que la licencia ya había sido otorgada, y para rematar ya se encontraba ejecutoriada la resolución que concedía la licencia de construcción. ¿Qué tal esto? Y esto ocurrió en Santa Marta! Pero aquí, no pasa nada.

Lo relatado solo es el principio de una posible serie de irregularidades que con detenimiento y a través de esta columna daré a conocer a la opinión pública para que se conozcan las verdades de que es lo que hacen estos particulares que se creen que nadie los ronda, a pesar de desempeñar funciones públicas.

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