Los cantantes de otrora

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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

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Con la muerte de Felipe, el cantante que inmortalizó junto con su compadre Emeterio, el famoso dúo "Los Tolimenses", termina una gran leyenda en la cultura popular del país y queda en evidencia la falta que hacen esos grandes cantantes que hacían su trabajo por amor al arte, a la música y no con intereses monetarios, ese vulgar lucro a la que se han extraviado la mayoría de nuestros cantantes.

Por ejemplo, los vallenatos. Quiénes no hemos disfrutado de esas grandes composiciones, en donde se habla de amor, de muerte, de recuerdos. Cuántos no hemos bailado al son de las voces de grandes ídolos como Oñate, Zuleta o los Betos, esas hermosas trovas que componían en la provincia de Padilla, nuestros juglares que a pie o a caballo, caminaban los senderos de los pueblos, algunos trabajando, otros por hobby, con el sudor en la frente y muchos sin saber escribir, pero con esa imaginación y una prosa inigualable.

Ellos jamás se imaginaron ser ricos ni cantarle a gente de dudosa reputación en mansiones o islas. Todo, lo hacían por amor.

Maestros que por fortuna aún viven como Leandro Díaz, mantiene la humildad y sencillez que siempre lo ha caracterizado. El desaparecido maestro Escalona, tampoco cayó en el arribismo ni en las lisonjas. Hoy, vemos apesadumbrados como algunos de los nuevos cantantes tienen otras actitudes donde el ego y el montón del dinero es la moda. Hacerle venía a los llamados nuevos ricos y nombrar en las canciones a personajes cuestionados es lo In. Claro que hay grandes cantantes llamados de la nueva ola, como Celedón y Peláez, que siguen triunfando con humildad.

Aunque es cierto que el mundo es cambiante gracias a la tecnología, no es menos cierto que los que sueñan con ser cantantes lo hacen pensando es en el lucro. ¡Qué falta hacen esos grandes juglares de otrora!

Mi Ñapa 1. Merecida la elección nuevamente de Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos. Dos hechos quedaron demostrados: una, la enorme influencia de la comunidad hispana día a día decisiva en las elecciones tanto presidenciales como parlamentarias y dos, el fracaso rotundo del Tea Party, esa temible confederación de la extrema derecha.

Mi Ñapa 2. Más que merecido el premio Simón Bolívar a mejor columna de opinión, para Mauricio García Villegas. Frescas, novedosas, ilustrativas e investigativas.

Mi Ñapa 3. "Los hermanos Cuervo" una novela que sin duda recomiendo, cuya autoría es del joven escritor Andrés Felipe Solano.

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