Diálogo a puerta cerrada

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

e-mail: [email protected]

Todos estábamos a la espera de la segunda reunión entre el Gobierno y las Farc, el pasado 6 de noviembre, pero un doloroso portazo en nuestras narices, nos frustró el ansiado anhelo, porque todo se hizo a puerta cerrada. Mala cosa esta. Cuando el pueblo colombiano estaba pendiente en lo que pudiese suceder en este segundo diálogo entre el Gobierno y las Farc, estos decidieron que lo mejor era esconderse para hablar. Ni siquiera nos permitieron ver cuando la "señora esposa" de Iván Márquez - la holandesa Tinja- entró a la sala de negociaciones en la bella isla de Cuba, después de sortear a pie trochas, rastrojos, morichales, ríos y valles, para llegar al aeropuerto cucuteño y aparentar que volaba desde Colombia y no desde Venezuela, donde en realidad se "esconde" bajo la rutilante luz del sol caraqueño, maracucho, de San Cristóbal. Machique o el anchuroso llano venezolano.

Los que lograron obtener la noticia de su llegada a la isla, afirmaron que se presentó al sitio del diálogo pisando fuerte, luciendo una gorra al estilo "Che Guevara", siendo recibida por Iván con abrazos y besos. ¿No decíamos que los guerrilleros no saben amar? Tampoco hay que calumniar. Ellos también tienen su corazoncito, lo que sucede es que lo tienen dividido en dos partes, la parte "izquierda" para amar a sus cautivas y la parte derecha para echarle balas y bombas a los de la derecha.

Después de la llegada de la "Sra. de Márquez", se inició el diálogo a puerta cerrada. Comenta nuestro reportero fantasma que el primero en tomar la palabra fue Iván Márquez, que su discurso esta vez fue un rendido honor a la tautología: "…que nosotros no tenemos secuestrados, que no nos pueden meter a la cárcel, porque somos auténticos guerrilleros con la beligerancia necesaria para hacer oposición a cualquier gobierno que vaya en contra de los intereses del pueblo y aunque somos los guerrilleros más ricos del mundo, abogamos por un mundo comunista, ungido de libertad, equidad, armonía y paz, bla, bla, bla".

Nuestro reportero fantasma también nos comunicó que la voz de Iván Márquez se escuchaba más fuerte, más segura, más altanera, que tal cambio, creía él que obedecía o que estaba pisando suelo cubano, suelo de Cubita la bella, donde mandaba -perdón tiranizaba- Don Fidel y Don Hugo, fieles y firmes aliados de las Farc y por lo tanto allí estaban seguros y custodiados al milímetro, lo cual los autorizaban para hacer y deshacer. Hacer lo mismo que hacen Don Fidel y Don Hugo: pisotear derechos humanos, irrespetar pactos, violar acuerdos, traicionar amigos, coartar libertades y fusilar inocentes.

Al referirme a la infame inclinación de fusilar inocentes, se me vino a la memoria una anécdota escalofriante de Fidel Castro, con el propósito de demostrar al pueblo colombiano lo seguro que estamos en la Cuba de Fidel, al iniciar este segundo diálogo de la paz.

Sucede que durante toda su vida, Fidel vivió al lado de una familia donde vivía el más entrañable de sus amigos. A su casa iba a almorzar, a cenar la mayoría de las veces y hasta se quedaba a dormir allí y viceversa. Sus familias, por supuesto, eran las familias más unidas dela isla.

Cuando triunfó la "revolución", el entrañable amigo de Fidel no estuvo de acuerdo con ello y así se lo hizo saber a Fidel en cierta ocasión, además de haberlo hecho en público. Fidel montó en cólera y lo mandó a capturar y remitir a las mazmorras de Guantánamo. Enterada la madre del entrañable amigo de Castro, se encaminó al Palacio Presidencial para hablar con él. Fidel la recibió cordialmente y entre los dos se desarrolló el siguiente diálogo:

¿Qué te trae por aquí, viejita? Le preguntó Fidel al verla.

Sabes bien que vengo a hablarte sobre mi hijo. Sé que lo tienes preso en Guantánamo y que está en la lista de los que fusilaras mañana - le dijo la viejita-.

Todo lo que me has contado no son más que habladurías de la gente, viejita, váyase tranquila para la casa y déjese de estar pensando en boberías. Mañana tiene usted a su hijo en casa - le prometió Fidel-.

Gracias hijo, gracias- le dijo la viejita y lo abrazó efusivamente, Fidel hizo otro tanto y la despidió meloso. Al día siguiente, a las cinco de la mañana, Fidel Castro Ruz, ordenó el fusilamiento de su entrañable amigo.

En la tierra de este ogro es donde se adelanta el diálogo por la paz colombiana. ¿Estará ese pedazo de Cuba apto para dialogar por la paz? ¿Será que a causa de la reelección de Obama, soportada por el voto latino éste apruebe la salida de la prisión norteamericana a Simón Trinidad, después de la solicitud que piensa hacerle las Farc, para que se siente en la mesa de negociaciones, como consecuencia de la tierra cubana bien abonada para esta clase de insensateces? No sabemos hasta dónde llegue la visión política del Sr. Obama. Lo que sí sabemos es de su inmensa capacidad deletérea para tirar por el despeñadero al país más poderoso del mundo. Esperemos a ver qué pasa.

Más Noticias de esta sección

Publicidad