Los colosos se tambalean

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

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Inconcebible el hecho de que alguien tenga la capacidad humana de reír y aplaudir ante la repentina desgracia de uno de nuestros semejantes, así sea nuestro enemigo. Tal actitud revela en el hombre una mezquina y aviesa naturaleza. Por extensión lo mismo sucede con nuestros pueblos, a quienes debemos profesarles un solidario amor en los momentos de crisis.

Aunque es cierto que en virtud de nuestra ambición y soberbia, desde los albores de la civilización, nuestros pueblos se han destrozado entre si en busca de una hegemonía económica, política, racial o espiritual, no es menos cierto que cuando uno de ellos se ha visto golpeado por un desastre natural, toda rencilla ha quedado sepultada en el olvido y en su lugar ha florecido la solidaridad del amor. Y este sentimiento es el que ha florecido entre los pueblos del mundo ante el doloroso "impasse" natural por el cual atraviesa el Coloso del Norte, los Estados Unidos de América, quien golpeado por un violento y destructor "Ciclón Tropical", llamado eufemísticamente Sandy, pugna desesperadamente para superar semejante embate de la Naturaleza.

Su situación es deplorable, de invencible Coloso, ha pasado a ser un indefenso gatito que se hunde indefenso entre las aguas turbulentas de un ciclón que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Sus ciudades están inundadas, sus riquezas naturales están sepultándose bajo el lodo, sus actividades económicas, sociales y políticas y culturales, están paralizadas y hasta el momento de escribir esta nota, las lluvias arreciaban, sembrando el pánico y el terror en el poderoso país del Tío Sam.

Entre la impotencia y el desasosiego, sus ciudades emblemáticas están seriamente amenazadas por el devastador ciclón. Entre ellas, Manhattan, hermosa y significativa isla del soberbio New York, teme por su supervivencia y la cuenca del Misisipi se agita convulsionada para contener sus aguas que, acosadas por el nefando "Ciclón Tropical" tienden escaparse de su dominio.

Es un caso semejante al que le sucediera al Japón, ese coloso asiático que, no solamente superó su tsunamico ataque, sino que venció con serenidad y sabiduría la explosión inminente de su reactor nuclear.

Los anteriores son dos ejemplos fehacientes para la humanidad, que en la vida no hay nada ni nadie intocable, que ante un fenómeno sísmico, nuestras riquezas, nuestra soberbia, nuestros escudos y blasones, quedan sepultados para siempre bajo el peso inamovible de un desastre natural. Solo la existencia de imperecederos valores nos quedaran y servirán después del arrastre de un movimiento catastrófico. Valores que se desprenden de nuestra capacidad solidaria, nuestra disposición de servir y de amar.

Solidarizarnos, así sea con nuestros sinceros deseos porque el Coloso del Norte trascienda con éxito el impasse natural que hoy lo acosa, es nuestro deber. E.U, querámoslo o no, desde el nacimiento de América, a sido nuestro aliado en todos los órdenes y de todos los pueblos del mundo. Negarlo, sería una cobarde mentira. Gracias a él los pueblos grandes del orbe, se han detenido cuando de una invasión se ha tratado. Los ímpetus comunistas de expansión de la Unión Soviética, cuando estuvo unida, hacia los pequeños pueblos del orbe, fueron detenidos oportunamente por el Coloso del Norte. De la misma manera se alió a cualquier pueblo pequeño cuando este estuvo amenazado por otra nación con intereses diferentes a los de la Unión Soviética. Razones por demás suficientes para elevar nuestras preces por el bienestar de un país que, en una u otra forma, ha usado su privilegiada riqueza para ayudar a los pequeños y grandes pueblos del mundo.

En consecuencia, es repudiable desde cualquier ángulo que se analice, asumir una posición de indiferencia ante el actual impasse natural por el cual atraviesa el país más poderoso del mundo: los Estados Unidos. Golpeado por la Naturaleza, a través de un violento y destructor sismo, este país del Norte hoy lucha desesperadamente por salir airoso de esta debacle inesperada

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