Hicieron el Oslo

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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La mesa de diálogo entre el gobierno y la guerrilla deja un sabor amargo por el vacío discurso de los narco-terroristas de las Farc. Los representantes del grupo terrorista se burlaron del gobierno y de sus victimas en sus narices.

Lograron obtener micrófonos con numerosos oyentes para venderse como apoteósicos apóstoles del bien en Colombia. Demandaban progreso y bienestar, cuando han sido ellos quienes le han impuesto barreras al país para lograr estos cometidos.

La diatriba pronunciada por el terrorista Márquez, es la que ha seducido adeptos del viejo mundo, quienes ignorantes de la realidad colombiana y promotores de actitudes de adolecente rebelde poco informado, han sido multiplicadores de las falsas intensiones de las Farc.

Y es que el discurso corrobora la patología que presentan los pacientes que padecen de izquierdismo crónico. La falta de actualización del discurso se da por el síntoma que padece la izquierda de evadir la necesidad de poseer opinión propia, pues todo lo repiten textualmente- ya que sólo un puñado lee y malinterpreta para que los otros repitan así el contenido de lo dicho no tenga sentido-.

Otros de los síntomas es el poco análisis interno que se hacen, comparados con los enfurecidos ojos con los que critican a los demás. Pues como adolecentes rebeldes, no tienen ninguna responsabilidad por sus actos, ya que todo es culpa sus padres.

Como cualquier hijo malcriado y caprichoso, exigen lo que se les ocurre, pero sin analizar lo que hacen. Como por ejemplo, atacar a los tenedores de tierras por ser, algunos, latifundistas, cuando ellos explotan y poseen miles de hectáreas sembradas en coca, quitándoles oportunidades y tierras a los campesinos.

También critican el impacto ambiental de la minería legal, cuando sus actividades ilegales en este sector son más nocivas para el medio ambiente que las actividades legales. Pues como cualquiera que padece de su enfermedad, esconde lo que hace, pero enaltecen lo que aspira.

Aterra también la poca observación de las tendencias mundiales por parte de los perezosos miembros de las Farc. Pedir que se expropien a los extranjeros resulta ambiguo en un mundo que se globaliza cada vez más, y donde la apertura de los mercados se traduce en oportunidades y empleos. Después Chávez, quien padece de esta enfermedad, le hecha la culpa al "imperio" por la fuga de cerebros que padece la nación vecina, ¿no será que falta un poco más de análisis? Quienes quieren trabajar y se capacitan, van por las oportunidades.

Al parecer el enfermo al cual le deberíamos prestar la mayor atención no es Angelino Garzón, ya que quienes padecen de los síntomas descritos anteriormente, podrían afectar de manera más profunda al país.

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