El concejal y los periquitos

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Escrito por:

Edgard Hernandez Murcia

Edgard Hernandez Murcia

Columna: Opinión

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Aunque a muchos les parecerá desatinado el título espero que con la lectura del presente, dicho imperfecto pueda omitirse, el Concejo municipal es un órgano colegiado cuyas principales funciones radican en ejercer un control político sobre las gestiones y políticas que implemente el burgomaestre de la ciudad, y también tiene una función de ser un ente coadministrador, para apoyar y facilitar al alcalde en su ejercicio de gobierno, según se desprende de las funciones que le han sido asignadas en la Constitución política en los artículos 311 en adelante.

No obstante como los Concejos siempre se han caracterizado por ir mas allá en el ejercicio de sus funciones a fin de garantizar el fiel cumplimiento de sus obligaciones, un concejal realizando una loable gestión ha logrado identificar una novedosa y grave amenaza que atenta contra los intereses del Distrito y los intereses de la comunidad, algo tan novedoso que nunca jamás se habría pasado por la mente de un ciudadano del común, algo que solo puede nacer de una mente portentosa, de un visionario de última generación, de un dirigente político de indudables condiciones y eficacia.

Este erudito concejal que además de sabio es buen "mozo" identificó la amenaza cualquier buen día al salir de su lugar de residencia, donde se percató de la presencia de unos peligrosos y mal intencionados árboles de almendro, pertenecientes a la familia Combretácea, según algunos dendrólogos es una de las familias de árboles más peligrosas del mundo, pero la amenaza no se limitaba a la presencia de los árboles ya que los mismos se encontraban trabajando en conjunto en una empresa criminal con una de las especies de aves más peligrosas de los que el ser humano tenga conocimiento aves que integran la terrible familia de los Melopsittacus undulatus, o como se les conoce en la jerga cotidiana "los periquitos", esta empresa criminal se dedicaba a promover alteraciones de orden público y a depreciar el patrimonio de la ciudad y más importante aún a importunar a nuestro honorable y trabajador concejal en la tranquilidad de su santo hogar, es por eso que este distinguido y buen "mozo" personaje que hasta un poco de quijotesco tiene por decidir plantearle lucha a tan gigantescos y bien armados enemigos merece nuestra más sincera reverencia y todos los samarios debemos sentirnos tranquilos, porque si existe una representación digna y eficiente en el Concejo, los samarios podremos al fin dormir tranquilos al saber que esta nueva especie de funcionario público no le temblará la mano para poner en cintura a aquellos que pongan en peligro la integridad de la comunidad samaria, y en especial si se tratase de enemigos tan poderosos como unos árboles y unos periquitos, pero detrás de toda gran empresa como la que ha puesto en marcha tan digno concejal hay un gran equipo de trabajo, la labor del concejal no se puede recompensar sin antes reconocer la loable labor y apoyo que brindó el Departamento Administrativo de desprotección al medio ambiente Dadma, quienes como fieles escuderos al mejor estilo de Saavedra defendieron y avalaron la petición de nuestro querido concejal, no sin antes contar con la mirada permisiva del burgomaestre, que tranquilidad la que me embarga al saber que en Colombia se cuenta con funcionarios de tan magnas cualidades y donde la colaboración armónica de las ramas del poder público de las que algún francés un poco loco habló hace mucho tiempo, es palpable en cada actuación que surten las mismas, por eso desde lo más profundo de mi corazón remito mis más sinceros agradecimientos a las personas que hicieron posible que la amenaza de los árboles y los periquitos cesara, Dios los bendiga.

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