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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

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Ahora que ha aflorado y es noticia continua la salud de nuestros gobernantes, y tiene a más de uno analizando cada paso de quienes nos gobiernan, es prioritario ahondar mucho en tan delicado tema.

No es de cualquier monta, ni se trata de especular la enfermedad de cualquier ciudadano o ciudadana. No es que uno se meta en sus vidas privadas, ¡ni más faltaba! Es que son nuestros gobernantes. Aquellos que deben aplicar la ley, gestionar políticas públicas, representar a sus conciudadanos, focalizar los problemas prioritarios, vigilar el orden público, delegar funciones, administrar todo un dineral.

Saber toda enfermedad de un gobernante debe darse de frente, sin tapujos. Ellos deben expresar sin reservas qué enfermedades tienen o han tenido en su larga trayectoria pública. ¿Hace cuánto estaba enfermo el hoy Alcalde de Cartagena?, ¿Por qué no lo dijo antes?, ¿Es consciente el alcalde hasta dónde llegará esa crisis institucional en su amada Cartagena por culpa de una enfermedad que ocultó? Respeta uno desde luego su vida íntima, pero en este caso él no es Campo Elías Terán es decir un ciudadano común y corriente, sino el alcalde de una ciudad capital.

Por ello es admirable y contrasta la actitud del presidente Santos, con la de su segundo a bordo Garzón, nuestro vice y por ende quien debe remplazar al presidente, -igual es la única función que tiene en la Constitución Política-, y digo que contrastan las actitudes, porque mientras el primer mandatario expresó sin miedo, sin secretos, y de frente a las cámaras, sobre su enfermedad y posterior operación, el segundo a bordo está lleno de una halo de misterio, quién sabe por qué y con eso ha generado una solidaridad en el país, logrando confundir con suprema habilidad, su vida privada con su vida pública, lo cual es totalmente diferente.

Esperemos que estas penosas situaciones culminen y que siempre nosotros como votantes sepamos de una buena vez, qué sufren las personas por quienes depositamos nuestro voto. No es cuestión de cosas íntimas ni son tabúes. Son realidades dentro de los contextos políticos que viven Latinoamérica y el mundo.

Sabemos que quienes nos gobiernan no son los dioses del Olimpo y por ende inmortales, son personas de carne y hueso que no están exentos de cualquier mal.

Mi Ñapa. Otro premio más que merecido para nuestro Nobel Gabriel García Márquez. En México su lugar de residencia, le fue otorgada la medalla Bellas Artes. ¡Bravo maestro!

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