Blindar a Barranquilla

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Al vislumbrar lo que iba a suceder en una de las organizaciones más importantes de la Costa Caribe, en mi columna del pasado 3 de Marzo titulada "Blindar la Cámara de Comercio" lancé una alerta. Hoy, seis meses después, todos mis vaticinios se cumplieron.

La experiencia demuestra que cuando lo público se inmiscuye en lo privado, el resultado final suele ser un rotundo fracaso y los consecuentes escándalos de corrupción. Por otra parte, cuando el sector privado administra lo público, las gestiones tienden a ser transparentes y con resultados que se traducen en el progreso y bienestar para la comunidad.

Lo que más me impresiona del infortunado suceso en la elección de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Barranquilla, es la errática actuación del Superintendente de Industria y Comercio, José Miguel De la Calle, quien optó por lavarse las manos expidiendo un acto administrativo que invalida la elección de los directivos actuales pero no exige la expulsión de los mismos, aunque las designaciones tienen visos de ilegitimidad. Es evidente porqué le pidieron la renuncia y se va de la entidad con tres demandas ante la Procuraduría.

Este triste y bochornoso espectáculo se hubiera podido evitar si los comerciantes y empresarios barranquilleros, hubieran demostrado un poco más de compromiso y responsabilidad con su ciudad la cual hoy tiene la ventaja de ser la vitrina de Colombia de cara a los Tratados de Libre Comercio que hemos y estamos suscribiendo con otros países del mundo.

El capital humano y profesional que tiene Barranquilla le permite -si se lo proponen-, darse el lujo de tener la mejor Junta Directiva de Cámara de Comercio de Colombia. Ello es posible, si cada sector hace el ejercicio de pre-seleccionar su candidato a la elección final de la Junta, previo al cumplimiento de unos requisitos de estudios profesionales, experiencia, ética y liderazgo.

Estoy convencido que si los empresarios del sector salud por ejemplo, (clínicas, hospitales, ambulancias, médicos, droguerías, etc.), aplican este sencillo esquema, escogerían un aspirante idóneo. Bajo este esquema surgirían también otros representantes de lujo por parte de sectores como el portuario y zona franca, comercio, turismo, transporte, servicios públicos, construcción y otros.

El cariño y respeto que profeso por Barranquilla y su gente, me lleva a hacer un llamado a los actuales directivos de la Junta, en el sentido de que actúen con sensatez acatando el acto administrativo que invalida su elección.

Tomar decisiones administrativas en este limbo jurídico y de presunta ilegitimidad puede acarrear graves consecuencias de tipo fiscal y disciplinario contra la entidad y sus empleados. Además, que ninguna entidad publica o privada del orden nacional o regional, va a aventurarse a suscribir cualquier tipo de convenio o contrato con la entidad, temiendo una investigación a un proceso disciplinario, fiscal o penal por parte de la Procuraduría, Contraloría o Fiscalía.

Es hora de dar el paso a un lado y permitir que una junta interina tome las riendas de la entidad hasta la nueva elección del próximo 22 de noviembre donde seguramente tendremos unas reglas de juego bien claras para que se realice un proceso de elección transparente.

Winston Churchill decía que "una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores". Es hora de cerrar este capitulo, dejar las rencillas y comenzar a trabajar de manera mancomunada por esa tremenda ciudad. Barranquilla debe ser blindada de cualquier intento de administración politiquera. No deben permitir que se vuelvan a cometer los errores del pasado.

Más Noticias de esta sección

Publicidad