La restitución de estrellas

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

En buena hora el presidente de Millonarios propuso esta semana "devolver" los títulos obtenidos por el equipo en 1987 y 1988, cuando fue propiedad del narcotraficante Rodríguez Gacha. La propuesta ha tenido buen eco en el ministro del Interior y en muchas personas, así "El Chiqui" García diga que le "parece una infamia" (Eltiempo.com, 25-9-12) y Vanemerak que "me siento irrespetado" (Futbolred, 25-9-12).

Precisamente, en tal sentido escribí en el periódico El Mundo de Medellín una columna hace casi cuatro años (31-1-09, ver en http://t.co/xxJrTj7J) denominada "Estrellas negras para el fútbol", algunos de cuyos apartes -con la venia de los lectores- creo de interés transcribir acá porque es una propuesta que recobra actualidad:

"La infiltración del narcotráfico en el fútbol colombiano no es nueva. Se ha presentado con el dinero ilícito que nutre sus arcas o que allí se lava, dirigentes mafiosos, apuestas, amenazas, sobornos y arreglos de partidos, o compra y venta de pases de jugadores.

Imperdonable que este dañado y punible ayuntamiento se esté dando desde hace tanto tiempo, habiéndose denunciado y anunciado medidas estatales que por alguna razón no han sido efectivas para castigarlo, terminarlo y evitarlo, a pesar de ser vox populi, narrada incluso en decenas de libros, noticias y artículos de prensa.

Hace ya 21 años el periodista Fabio Castillo, en el primer libro que se publicó sobre narcotráfico en Colombia, "Los Jinetes de la Cocaína" (Editorial Documentos Periodísticos, Bogotá, 1987), fue de los pioneros en denunciar esta espuria relación, con el eco de Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán.

Por orden del Estado o de la Dimayor, los equipos que han ganado torneos durante los cuales se compruebe judicialmente que hubo alguna infiltración del narcotráfico, deberían renunciar a lucir las correspondientes estrellas obtenidas durante ese término, como un acto simbólico y ejemplar de contrición, reparación y juego limpio, así sus actuales dueños no hayan tenido que ver con el delito que las posibilitó.

Otra medida sería que los equipos conserven esas estrellas en sus sagrados escudos, pero teñidas de negro para que figuren allí como recuerdo y escarmiento, a manera de las que pintan en las calles, con la diferencia de que las primeras tienen más muertos a cuestas."

Hasta allí mi vieja pero actual columna. Las declaraciones contra la propuesta del señor Felipe Gaitán expresadas por "El Chiqui", Vanemerak y varios personajes vinculados al futbol incluyendo periodistas, no pasan de ser simplemente necias, sin el más mínimo fundamento sobre su real sentido; y peores las de "La Gambeta" Estrada, quien en La F.M tildó de imbécil al señor Gaitán (26-9-12, cerca de las 6:15 a. m.); todos fuera de lugar.

Es cierto que con este hecho no se repara a las víctimas del narcotráfico, es cierto que mucha gente de otros sectores también se benefició con sus dineros, es cierto que no hay reglamentación para devolver los títulos, pero eso no impide este acto simbólico y ejemplar para el presente y el futuro. La deuda que dejó aquella época del narcotráfico no se ha saldado y la herida no ha cicatrizado, incluso siguen creciendo hoy.

Como siempre pasa en estos casos, quienes se oponen a los mismos acusan peyorativamente a sus promotores de "moralistas" o de tener "doble moral", y los impelen ofensivamente a que los demuestren y a que "tiren la primera piedra", como si clamar por los valores fuera reprochable. Precisamente, son defensas propias de la cultura mafiosa. Nada más absurdo; esto no es un asunto de moral ni de ley ni es obligatorio, se trata de un voluntario reconocimiento de errores del pasado, de un compromiso público de no repetirlos y de una reparación simbólica de uso mundial e histórico.

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