Ferrocarriles en el mundo y en Colombia

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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La historia del tren comenzó con las locomotoras de vapor, las primeras construidas en Gran Bretaña por el ingeniero inglés Richard Trevithick que fueron las que conocimos en Colombia y aún hay algunas operando, por ejemplo la que hace recorridos turísticos en la Sabana de Bogotá.

Luego aparecieron las locomotoras diesel, los prusianos se constituyeron en 1920 como sus pioneros. Se desarrollaron específicamente en los países con un sistema ferroviario de poco desarrollo. El tren de mercancías más largo se ensambló en 1967. Medía 6,4 kilómetros de longitud y contaba con 6 locomotoras diesel que arrastraban 500 vagones de carbón.

El primer motor eléctrico con fuerza para arrastrar vagones se construyó por parte del alemán Werner Von Siemens en 1879 y hoy el tren eléctrico de alta velocidad francés se inauguró comercialmente con el trayecto Paris Lyon en 1985.

El trayecto más largo del mundo es de un recorrido de 9.500 kilómetros que une a Moscú y Najodka en Rusia y dura este periplo 8 días. Otra cosa significativa en la cuestión ferroviaria es el tren cremallera que asciende la pendiente más pronunciada (47%) en el monte Pilatus, en Suiza. La estación más grande del globo es la central de Nueva York.

En Europa no cabe la menor duda de que el transporte más utilizado es el ferrocarril, hoy tenemos trenes bala con energía eléctrica cuya velocidad supera los trescientos kilómetros por hora, más veloces que muchos aviones, de tal suerte que se llega por tren a todas partes en el viejo continente, en forma cómoda y rápida.

Mientras en todas partes del mundo, especialmente en los países más desarrollados han tomado conciencia de la necesidad de impulsar, modernizar y mejorar todos los días el transporte por tren; aquí acabamos con lo poco que habíamos organizado y logrado en esa materia.

No se entiende como después de que logramos tener unas vías ferroviarias, que nos transportaban desde la capital de la República hasta la ciudad de Santa Marta, el famoso tren del sol, inaugurado por el Presidente Alberto Lleras en su último período presidencial (1958-1962) y que podíamos ir desde Bogotá a Girardot y asimismo se llegaba a Neiva por la carrilera; estemos ahora con unos ferrocarriles virtuales y proyectos de volver a tener unas vías férreas como aquellas que otrora nos prestaron tan excelentes servicios tanto de pasajeros como de carga.

En la actualidad tristemente el panorama de lo que pudiésemos llamar ferrocarriles, no es sino historia, pesadumbre y buenas intenciones para aprovechar al máximo este importante medio de transporte.

Cómo ahorraríamos en el traslado de mercancía del interior a la Costa Atlántica y Pacífica, a nuestros puertos en ambos litorales. Se aumentaría la capacidad de carga, se disminuirían los tiempos de viaje y los costos de los transportadores.

Las traviesas y los rieles de la infraestructura que se tenían desaparecieron y usufructuaron unos pocos pícaros y ladrones que se favorecieron con ese patrimonio de los colombianos.

A la empresa como tal, es decir a los Ferrocarriles Nacionales tocó liquidarla, toda vez que estaba maltrecha y quebrada. Los gerentes salían en hombros vitoreados por sus trabajadores, en la misma forma que sucedió con Foncolpuertos.

Los líderes sindicales obtuvieron con esos ejemplos gerenciales, que les dieran más de lo que aspiraban y querían. Por consiguiente en esas condiciones lo único que podría resultar era como en efecto aconteció, de que se extinguieran estas operaciones de trabajo que tanto le sirvieron a la nación y particularmente al comercio exterior.

La primera línea férrea en Colombia fue entre Colon y Panamá, realizada entre 1850 y1855. Se hicieron 80 kilómetros, ejecutados por la compañía neoyorkina Panamá Railroad. Finalizando el siglo XIX hubo avances en la construcción ferroviaria, hasta el punto de aunar las principales regiones nororiental y central del país.

En 1871 el entonces Presidente de Colombia, Manuel Murillo Toro dada la preponderancia que debería cobrar el ferrocarril promovió la primera legislación ferroviaria. Naturalmente en esta hora es letra muerta.

Sin embargo los últimos gobiernos han querido rehabilitar los ferrocarriles. Hace poco inauguraron un tramo de Cali a Buenaventura, con miras a que se puediera manejar carga de occidente hacia esos muelles del Pacífico.

Creo que con motivo de los TLC con Estados Unidos y Europa no solo se tendrá en cuenta la trascendencia y utilidad o mejor aún la necesidad imperiosa ferrocarrilera sino que se deberá cristalizar en obras y realidades todas las proyecciones al respecto.

La memoria histórica nacional al menos se ha reivindicado comoquiera que existe un museo de transporte en Cali, en el cual la maqueta de 450 metros cuadrados es una de las más grandes del orbe. Allí también se están reconstruyendo varias máquinas ferroviarias.

Si durante el tiempo en que tuvimos movimiento ferroviario no se podía decir que todo marchaba sobre rieles, porque el retroceso era abismal en este campo, menos aún en este momento por cuanto estamos como el país de América que realmente no posee ese transporte. Pero además por el simple hecho de que los nuevos trenes son de deslizamiento magnético, verbigracia el transrápido de Alemania y el japonés que cabe anotar ha sido el fundador de los trenes veloces.