El pan que se quedó sin mermelada

Columnas de Opinión
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El día que los ocho gobernadores, la totalidad de los alcaldes, congresistas y el sector privado de nuestra región Caribe se ponga de acuerdo y constituyan una empresa publico-privada que se dedique a priorizar, diseñar y estructurar los grandes proyectos de infraestructura que requerimos, empezaremos a ver la evolución en productividad, seguridad y bienestar de los 11 millones de costeños.

Cuánto lamento que en la pasada reunión del Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) región Caribe, que se llevó a cabo en Cartagena, únicamente se haya presentado y aprobado un proyecto de gran impacto (la vía Plato-Palermo en el Magdalena) que contribuirá a la recuperación de la economía de esta zona del país. Al seguir mirando el árbol y no el bosque, estamos pasando por alto el tremendo potencial productivo del sector agropecuario en la Costa.

Guardaba la ilusión, de que con este nuevo esquema de inversión de regalías planteado por el Gobierno Nacional, el gobernador del Cesar por ejemplo, hubiera presentado el proyecto de construcción de la Represa de los Besotes en Valledupar. Con ello podría haber garantizado el agua potable a más de 500 mil habitantes y hubiera asegurado el riego a más de 5 mil hectáreas para productos agrícolas de exportación. No se planteó ese proyecto como tampoco el desarrollo del triangulo turístico de Patillal-Manaure-Pueblo Bello.

Soñaba con que el gobernador de la Guajira, presentaría el proyecto de mejoramiento de los kilómetros de vías terciarias de la serranía del Perijá y las estribaciones de la sierra nevada (Guajira), con lo cual impulsaría la competitividad de una superficie agrícola de más de 8 mil hectáreas de cultivos de cafetales, frutales y reforestación. Estos de paso sustituirían los cultivos ilícitos que promueven los grupos ilegales que se campean en esa zona fronteriza con Venezuela.

Con respecto a Sucre, no logro encontrar la presentación de las obras de construcción de los diques carreteables que sirven de prevención para futuras inundaciones del Rio Cauca y que abarcan más de 300 mil hectáreas agrícolas y ganaderas en el sector de la Mojana. Por más que escarbo, no hallo tampoco que los gobernadores del Atlántico y Bolívar hayan planteado los proyectos de inversión para construir los diques de los puntos críticos del Rio Magdalena. Con ello hubieran asegurado que jamás ocurriese de nuevo un desastre como el que vivieron nuestros campesinos y productores del campo en el 2010.

¿Cómo es posible que teniendo cuatro terminales marítimos en la Guajira, seis en Santa Marta, más de quince en Barranquilla y veintisiete en Cartagena, no hayamos estructurado una propuesta para construir una red férrea del Caribe que conecte esa red portuaria con las zonas de producción ganadera, agrícola y forestal de Córdoba y los sures de nuestros departamentos? Por Dios! Es allí donde está el futuro del desarrollo productivo y competitivo de nuestra región de cara a los tratados comerciales suscritos.

En cuanto a la infraestructura educativa, ninguno de los gobernadores y alcaldes, incluyó la construcción y puesta en marcha de las Escuelas Superiores Agrícolas -ESA-, para formar futuros jóvenes empresarios del campo a través métodos ecológicamente seguros, higiénicamente aceptables y económicamente factibles. Los cimientos de una sociedad próspera se construyen con una educación pública que funcione bien y con gente bien formada!

Si queremos que la mermelada sea bien utilizada, no debemos caer en el engaño que el Estado va a impulsar la competitividad de nuestra región. No señores! los que debemos liderar esta responsabilidad somos nosotros. Es claro que las regiones no avanzan cuando no hay liderazgo.

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