Santa Marta: urge mejor aeropuerto

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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Teniendo en cuenta su muy bien definida y ya histórica vocación turística y de ciudad de congresos, la obra de infraestructura prioritaria de Santa Marta en este momento es mejorar su aeropuerto, en especial alargar la pista con el objeto de que sea apta para aviones más grandes. El diagnóstico de quienes saben de temas aeronáuticos ya está más que claro, al igual que las posibles soluciones.

Si queremos que venga un turismo considerable de países como Canadá, México y otros de Europa y Asia, es absolutamente indispensable que la pista sea adaptada a aviones A 330, aparatos que hoy en día movilizan por el mundo la mayor cantidad de personas al menor costo.

Eso implica alargar la pista cerca de 1.000 metros (admito correcciones). Según los expertos la extensión debe hacerse hacia el mar, como se ha hecho en decenas de ciudades costeras del mundo en donde no es posible o es muy difícil y costoso hacerlo en tierra, como en Santa Marta.

¿Por qué hablo de turistas de estos países? Porque los estudios y análisis dicen que allí está el mayor potencial para una ciudad como Santa Marta. En primer lugar, ya hay cierto cansancio del turismo exclusivo de mar, propio de casi todas las demás ciudades de la gran cuenca del Caribe, pues se trata de personas de cierto nivel educativo y preparación, a quienes además del infaltable mar les atrae también la diversidad biológica y cultural, y un turismo ecológico y más diverso que el tradicional del Caribe y de otros países tropicales.

En Santa Marta encuentran mar, claro, pero también lo demás. No nos engañemos: la magia de tenerlo todo es una verdad de a puño, pero no la hemos sabido aprovechar óptimamente, a veces por falta de visión emprendedora y a veces por temor a perder la biodiversidad natural. Lo último tiene serios fundamentos, pero hay formas de que el turismo verde sea aprovechado sin que deje daños, sí se hace como debe ser, incluso adhiriéndole obligatoriamente acciones paralelas de recuperación de los daños anteriores.

Santa Marta está dando inmensos pasos en el crecimiento acelerado de su infraestructura hotelera de todos los tamaños y precios, y se presenta también un gran movimiento para abrir e intensificar rutas, destinos, espacios y todo tipo de servicios adecuados para el nuevo turismo verde, étnico, cultural y de deportes extremos, aprovechando la Sierra Nevada, las playas no tradicionales y otros lugares que constituyen ese "nuestro todo".

Sin embargo, además del mejoramiento en los servicios públicos, en el tráfico y vías internas y en otros aspectos que llegarán más temprano que tarde, no hacemos nada sino le paramos bolas al aeropuerto, porque, ¿cómo llegarán masivamente y de una manera más fácil y menos costosa esos turistas extranjeros? Sin duda por el aire, y por eso es urgente definir de una vez por todas el tema del aeropuerto Simón Bolívar.

Pese a la crisis económica internacional dirán algunos, o precisamente aprovechándola dirán otros, estoy seguro de que hoy existen formas de encontrar los dineros necesarios por el sistema de concesión o algún tipo de financiación extranjera, eso hace mucho tiempo está inventado en el mundo para todo tipo de obras. Pero se requiere primero una voluntad unificada, definida y firme, concertada entre autoridades locales, regionales y nacionales, con un respaldo técnico y profesional que en Colombia tenemos de sobra.

Aunque estos temas hay que debatirlos con el objeto de llegar a soluciones óptimas que alberguen el mayor interés general posible, este es un asunto que ya está maduro, y creo que así lo han comprendido las autoridades de Santa Marta y del Magdalena. Dejemos de lado ya las discusiones internas a veces sin fundamento y avancemos, pues si nos demoramos más no tardarán en proponer de nuevo aeropuertos en otros lugares, con intereses externos muy claros.

Si no nos movemos, otros sí lo harán muertos de la risa sobre nuestras discusiones e indecisiones intestinas. Ya lo han hecho y tengamos por seguro que preparan nuevas arremetidas, motivados por intereses no propiamente en concordancia con el turismo y la economía de Santa Marta y de sus habitantes. Será difícil encontrar un mejor momento político que el actual, cuando tenemos un Ministro samario en el área del turismo. Señor Ministro Sergio Díazgranados: acompañado por las autoridades, por los gremios y por todas las instituciones locales y regionales, en sus manos está liderar el impulso definitivo de esta obra en el ámbito nacional e internacional. Tenga por seguro que de lograrlo pasará a la historia.

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