Fuerza de papel

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Manuel Vives Noguera

Manuel Vives Noguera

Columna: Opinión

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Respecto de los lamentables hechos ocurridos en el Cauca debemos decir que se ha mostrado una generalizada indignación del pueblo Colombiano, es triste ver como los guerreros de la patria que luchaban para mantener el orden público y garantizar la soberanía de nuestra patria, hoy son humillados como muñecos con los que juega un niño.

Los antes fuertes hombres de hierro que empuñaban un arma por mantener el anhelado sueño Colombiano, ahora se deshacen como muñecos de azúcar bajo la lluvia. Con pesar vemos como las políticas de Estado cambian de un presidente a otro y bajo el efímero sueño de una paz negociada la moral de las tropas se va a pique.

El lamentable anhelo del presidente Santos por ganar un lugar en la historia como el presidente de la paz lo ha de condenar a ser un Pastrana más en la larga lista de ineptos llenos de títulos que no sirven de nada a la hora de gobernar, quizá podríamos decir que la hegemonía presidencial cachaca abre interminables zanjas en las posturas políticas, de seguridad y sociales, teniendo como antítesis la correcta gobernabilidad de los presidentes de otras zonas del país, prueba de lo anterior los espantosos mandatos de presidentes como Pastrana y Santos y una gestión más adecuada de presidentes de la provincia como Álvaro Uribe.

Hoy miramos con desagrado la desprotección de nuestros héroes de la patria quienes no pueden de defenderse de un numero gigante de ampones que dotados de simples bastones pretenden legitimar el ilegal e irregular actuar de la delincuencia como si de ellos dependiera la autoridad y la soberanía o como si ellos fueran quienes dominaran en forma absoluta el poder y el orden público, el Cauca como otros departamentos ve debilitarse la obra de la Seguridad Democrática por la que el pueblo engañado escogió a un presidente que ahora permite el desquebrajamiento de la fuerza pública, permitiendo que bandidos con ruana hagan de las suyas, costando la humillación de personas correctas como nuestros soldados, mientras estos mandatarios se bañan de vacaciones en aguas de San Andrés y Providencia.

La legítima defensa debe ser usada y a nadie le debe ser permitido alterar el orden público, mucho menos hacerlo bajo la excusa de ser indígena o Negro o cualquier otra característica sexual, étnica o racial, pues ello no implica una desigualdad frente al resto de la humanidad como bien se ha demostrado en años anteriores en Colombia. Ni hablar de descuidos, farsas e hipocresías como la reforma a la justicia donde también se veían perjudicados los miembros de la fuerza pública con la pérdida del fuero militar y la extinción de la jurisdicción especial que les compete y que tan necesaria es.

Claramente la reforma la justicia pareció un extraño capricho del Presidente Santos, sin embargo, presentaba claras tendencias como la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura y de la jurisdicción penal militar con el fin de concentrar el poder hacia el centro tal como si el presidente tuviera tendencias de dictadura o absolutismo, lo cual además fue contradictorio cuando alzo las banderas nuevamente de una forma irregular tanto como la aprobación de la reforma para derrumbar su propio castillo.

Retomando la situación de orden público debemos decir que el tema de los indígenas en el Cauca se le salió de las manos al presidente, demostró a la Guerrilla (Farc - ELN) que las Fuerzas Militares son débiles, desmoralizó a la tropa, genero incertidumbre entre los Colombianos y empieza a surgir nuevamente la pregunta ¿Puede el Estado vencer a la subversión? Siendo que dicho interrogante estaba absolutamente resuelto hace unos tres años. El presidente que elegimos como herencia de Uribe se convirtió en un antiuribista, como dije antes "Santos es el nuevo peor amigo de Uribe".

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