Niños trabajadores de Colombia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: [email protected]

Recientes estudios divulgados por el Dane dan cuenta que en Colombia hay 1.805.063 niños (as) que laboran arduamente entre seis y ocho horas diarias con la pingue remuneración de $77.000.oo mensuales, presentando un incremento porcentual de niños trabajadores del 33% al 49% durante los últimos tres años, lo que indica que la problemática en mención crece sin que se presente solución de fondo por el gobierno nacional , erradicar o al menos decrecer sustancialmente esta grave problemática social en nuestro país.

Los estudios del Dane indican que la mitad de niños trabajadores en Colombia laboran en la casa sin remuneración alguna y el crecimiento porcentual de infantes trabajadores obedece a que las perdidas de ingresos impulsan a otros miembros de la familia afectada a ofrecerse en el mercado laboral para contribuir a las entradas económicas del hogar en la participación de menores son de manera especial en el ramo de la agricultura con el 37,3% por ciento, el comercio con el 30,5% por ciento, y la industria con el 13,6% por ciento.

Cálculos generales efectuados también por el Dane nos señala que en Colombia existen veinte millones de hogares pobres en la que cree que el 99% de los niños de esos enclaves sociales trabajan, por consiguiente ese grueso de la población infantil de nuestro país no va a las escuelas para mejorar su calidad de vida y resignarse a tener siempre empleo mal pagado acicateando con ello el grave problema social del analfabetismo en nuestro país, que en todo caso tiene relación con la violencia de vieja data sobre la oscilante geografía de nuestra disímil e irredenta patria en la cual vivimos con nuestros sueños y esperanzas.

En este punto de la navegación del presente artículo periodístico se observa la relación insustituible causa efecto del analfabetismo con la violencia como parte de las falencias del engranaje social, que al fallar de manera ostensible una de sus ingredientes fundamentales nos lleva a los conflictos sociales que llevamos a cuestas los colombianos por mas de medio siglo de guerra absurda y fratricida.

Siempre en mis cavilaciones he llegado a la conclusión que tenemos una gran Carta Magna edificada en profundos alcances sociales que protegen la vida, salud, educación, vivienda, que podría definirse entre las mas avanzadas de América Latina y el mundo, lo grave radica en que su aplicación es a medias, por eso algunos la designan como letra muerta porque la riqueza de sus alcances sociales poco o nada se evidencia de manera objetiva por ninguna parte, presuntamente por el alto grado de analfabetismo en nuestro país, que cual ave de mal agüero circunda con sus alas incoloras los rincones remotos y olvidados de la patria irredenta.

No debería haber un solo niño que hiciera las veces de trabajador en Colombia, que en vez de dedicarse a producir forzado por las circunstancias económicas de su hogar a la que pertenece en el campo o la ciudad, se dedicara mejor a sus estudios escolares como debe ser, aunque para el logro de esta finalidad encomiable y exigible por la constitución nacional sea preciso robustecer aun mas las asignaciones presupuestarias para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) a fin de que el Estado asuma los costos que demanda no solo su educación en matrícula y útiles escolares, sino además su propio sostenimiento alimentario para coadyuvar de ese modo a la construcción de una Patria al alcance de todos con oportunidades iguales para los asociados de la Nación que lo clama con creces.

Para concluir esta entrega periodística observo al azar en el diario EL INFORMADOR de la ciudad de Santa Marta los titulares en letras grandes primera plana en la que da cuenta a los lectores que ha sido capturado en Budapest, Hungría, el criminal nazi mas buscado del mundo de nombre Laszlo Csatary de 95 años de edad, quien tiene en su prontuario criminal haber sido cómplice del exterminio de 15.700 judíos, en la cual acostumbraba ordenar a las mujeres de esa raza cavar trincheras con las manos desnudas para que se rasgaran la piel, dentro del capítulo de los horrores del nazismo antes de que fueran exterminados, en esa captura jugó papel importante el diario canadiense Sum ejerciendo presiones con su colaboración para que este oprobio de la humanidad no muriera en paz.

Pos Data: tengo informaciones no confirmadas suministradas en las esquinas callejeras del Caribe colombiano las cuales casi nunca fallan, que en Santa Marta también se escondieron algunos de ese ejército exterminador y cruel de Hitler con el nombre cambiado, pero que en su mayoría ya han muerto quedando sus hijos que son colombianos como cualquiera de nosotros exentos de culpabilidad alguna, que no pueden ser cazados por el servicio de inteligencia israelí.

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