Tres casos conmovedores

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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

e-mail: tutinoaugusto@yahoo.es

Caso Alejandra Lineros Goubert: Un caso estremecedor, triste, el cual genera impotencia, rabia, dolor. Es otro ejemplo de la nefasta ley 100 -promovido por el entonces presidente Cesar Gaviria y el entonces senador, hoy ex mandatario Álvaro Uribe Vélez-, cuya iniciativa convirtió la salud en lucro, un vulgar negocio en el que los intermediarios se han enriquecido.

La bella e inofensiva Alejandra, de tan solo 11 años, murió a causa de negligencia médica, ya que no lograron diagnosticarle a tiempo diabetes.

Es la muestra mas reciente y palpable de la urgencia que necesitamos los colombianos de transformar la ley 100. La prestigiosa Fundación Clínica Shaio, deja un mal sabor y el médico que la atendió más, ya que estaba pendiente del partido de Colombia en las eliminatorias del mundial.

Caso Juan Guillermo Gomez Ospina: Víctima de una puñalada en el pecho por robarle su BB, este brillante abogado bumangués de tan solo 25 años, deja una inmensa tristeza a su familia. Graduado con honores en la Universidad Externado de Colombia, había aplicado y ganado una beca para estudiar en la prestigiosa Universidad de Harvard en Estados Unidos. Tenía sin duda un futuro promisorio pero que por circunstancias del destino, la intolerancia y el vandalismo acabó con su vida.

Caso Leonardo Montaño Portilla: Este joven médico vallenato, de 32 años, falleció absurdamente al inhalar monóxido de carbono en el apartamento donde residía en el país gaucho. Efectivamente estaba terminando sus estudios de especialización en Medicina Interna en Argentina, para mas adelante venir a Valledupar a prestar sus servicios de lo que aprendió.

Son tres historias trágicas, absurdas, que abundan en nuestra Colombia macondiana y que tiene a tres prestigiosas familias sumidas en el más profundo abatimiento e impotencia. Paz en sus tumbas.

Mi ñapa. Ahora resulta que a la tal Dania, le han salido defensores de oficio, como la de un despistado columnista - que por cierto, escribe buenos artículos-. Una cosa es una "prostituta" que lleva el pan a su casa, que sufre y llora por trabajar en esas circunstancias y otra las "prepago", que abundan en el país, que tienen estudios, que no sufren de frío ni de hambre, y que de un momento a otro ya son celebridades, dan declaraciones a los medios y parece que van a se escritoras, como la susodicha. País vanal y superficial donde se endiosa a quien no lo merece. Pero ese tema vende y ahí que darle carne al público.

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