Para qué la vicepresidencia

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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En el contexto político de América Latina una de las instituciones más cuestionadas es la Vicepresidencia.

Acabamos de ver el asunto en Argentina y hace poco en Panamá donde el presidente le solicitó al vicepresidente que renunciara y Colombia no ha escapado en su historia política a ese enfrentamiento y lo vimos entre Bolívar y Santander y otros gobiernos del siglo XIX, y como solución se acudió a la figura del designado o del ministro plenipotenciario para llenar esas vacancias temporales o definitivas. La Constitución de 1991 volvió a reestablecer la institución de la vicepresidencia y ya veremos: La institución la hemos copiado del sistema norteamericano.

Pero allá se tienen en cuenta muchos aspectos distintos a los nuestros.

Si hacemos un rápido repaso a esa institución podemos evaluar a los últimos gobiernos, y vemos por ejemplo, en el caso de Ernesto Samper, cuando fue vicepresidente Humberto de la Calle. Éste había sido uno de sus opositores dentro del partido liberal.

En cambio el presidente Pastrana Arango se la jugó poniendo a un vicepresidente de la costa, de casta académica, buscaba el voto de la Costa Atlántica. Gustavo Bell Lemus fue ese vicepresidente. . . . Álvaro Uribe Vélez, quien alguna vez había dicho en público que no gustaba de los bogotanos, ni de los externadistas, designa a un hombre de prensa, Santos, de la casa El Tiempo.

Durante ocho años tuvimos ese vice presidente, que se la pasaba en gestas internacionales y al salir del cargo se metió en la radio y precisamente en la cadena dejada por Gossaín que tenía buena audiencia, para desde allí aguantar cargo o acusación contra el ex presidente Uribe. La cadena perdió audiencia pero ahí estará cumpliendo su misión de escudero radial. Un vice presidente bogotano de pura cepa.

Al llegar a la presidencia Juan Manuel Santos encontró que en Estados Unidos había una resistencia contra Colombia por parte de la fuerzas sindicales que acusaban al país de que aquí se mataban a muchos sindicalistas y escogió para que lo acompañara en el voto al vallecaucano Angelino Garzón, que no es de la corriente política del presidente y por el contrario ha ido formando su propia fuerza para llegar a la presidencia de la República y lo pudimos ver negociando con el director del partido liberal hoy Ministro del Trabajo cargo que le correspondía al aval de cinco candidatos en las elecciones de octubre de 2011, entre ellos el Alcalde de Santa Marta.

No seguimos entendiendo cómo se les hizo aparecer como liberales para que respondan por la doctrina y principios del partido. Prefirió el Director del Partido convertirse en Ministro del Trabajo contrariando los estatutos del partido y de sobra sabe el presidente Santos que su mejor contrincante a la reelección es Angelino Garzón y muy difícil que llegue a la presidencia de la OIT para quitárselo de encima.

Se ha convertido en una piedra en el zapato de Santos y si se une a Uribe peor. La designación y elección de Garzón es el precio que se debía pagar por la aprobación americana del TLC. Ya Garzón anunció que si el constituyente quiere acabar con la vicepresidencia, él se rebeldizará y marchará contra el Capitolio Nacional, lo que indica que algo anda mal en Dinamarca. Por tanto, es otra figura que vale la pena estudiar y que el parlamento decida en su leal saber y entender por qué figuras como esas son una bandera del troyismo.

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