A Dabeiba con Guillermo

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

El pasado martes se cumplieron 10 años del inicio de la marcha al municipio de Caicedo, Antioquia, liderada por el gobernador de entonces Guillermo Gaviria Correa y su asesor de paz Gilberto Echeverri Mejía, marcha que concluyó con el secuestro y posterior asesinato de ambos por parte de las Farc.

No fue esa la única gesta que lideró Guillermo Gaviria en su empeño por asistir a tantos antioqueños sitiados por la guerra. Fueron varias que los colombianos debemos recordar por siempre.

Recuerdo la marcha a Dabeiba, en la cual estuve con un grupo de personas activistas de la no violencia.

El municipio de Dabeiba está sobre la Carretera al Mar entre Medellín y Urabá, a 206 kilómetros de la capital de Antioquia. Población pequeña, históricamente azotada por todo tipo de violencias. Luego de varios meses de ser golpeada brutalmente por guerrilla y paramilitares en julio del año 2001 Dabeiba agonizaba. La guerra.

La cercaban las Farc al occidente y al norte, y los paramilitares al oriente. Dabeiba secuestrada. Ambos grupos impedían que salieran y llegarán productos y personas. Guillermo Gaviria Correa decidió romper el bloqueo y planeó una caravana para llevar, no solo víveres, sino esperanzas a los dabeibanos: no los habíamos olvidado.

A instancias del Gobernador varias empresas paisas donaron alimentos y artículos de primera necesidad. Partimos un sábado 28 de julio (2001) a las seis de la mañana de la plazoleta sur de la Gobernación de Antioquia. Por un megáfono Guillermo Gaviria advirtió antes de salir: "Cada uno viaja bajo su responsabilidad; si se llevan a alguien nos llevan a todos; nadie puede portar una sola arma".

Día nublado. A tres cuadras de partir vi que se devolvía una moto con dos policías. Cerca de 30 camiones habían salido dos horas antes con el objeto de que todos nos juntáramos en el sitio crítico: la unión era la única estrategia.

En el camino nos detuvimos varias veces para reagruparnos. Un poco más adelante de Santa Fe de Antioquia (última población segura) alcanzamos los camiones, y desde allí proseguimos juntos. Era una carretera de guerra. Impecable pavimento en tramos donde los matorrales empezaban a cubrirlo. A los lados casas abandonadas, destruidas o incendiadas. De vez en cuando rastros en la vía de un vehículo quemado. La guerra.

Emoción: de las exiguas casas aún habitadas salían niños alborozados agitando trapos blancos para saludar la extraña caravana. Hacía mucho tiempo no pasaba un vehículo por allí.

La llegada fue apoteósica: en el carro en que yo viajaba alguien puso en alto volumen los coros de Carmina Burana de Carl Orff; no sé por qué extraño designio estaba allí esa música especial para el momento. En el municipio se había decretado día cívico y los escolares estaban uniformados con sus mejores galas formando un desfile para llegar a la plaza.

Allí permanecimos cuatro horas, mientras descargaban los camiones y los volvían a cargar con productos agrícolas autóctonos que se estaban dañando por la falta de mercado. Varios actos en la plaza, bandas, cantos, declamaciones; día histórico para Dabeiba, cálida, enclavada en un pequeño valle a merced de todo, varias veces tomada por la guerrilla.

A las tres de la tarde aconsejaron salir rápido del pueblo ante rumores de que seríamos atacados (supimos que fueron ciertos). Debíamos pasar con luz del día Manglar, poco antes de Santa Fe de Antioquia. No lo logramos, pero nada nos sucedió. La guerrilla o los paramilitares alcanzaron a saquear dos o tres camiones rezagados.

Llegamos a Medellín a las 11 de la noche, satisfechos con la labor cumplida en una zona de guerra cruenta. Luego no se hizo esperar el mensaje de la guerrilla, más o menos de este tenor: "Al Gobernador de Antioquia no le permitiremos más este tipo de acciones".

Llevaré por siempre en mi corazón la cicatriz de la herida que me dejó la mirada suplicante de una anciana cuando tomó mis manos antes de salir: ¡No se vayan, no nos dejen solos de nuevo!

La guerra…

Más Noticias de esta sección

Publicidad