Liderazgo

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Indudablemente cuán difícil es alcanzar el liderazgo, percibirlo, poseerlo y verdaderamente mantenerlo en el campo político, militar, empresarial, deportivo y en fin en todas las actividades humanas, por cuanto reunir en cabeza de una persona las calidades de líder es algo particularmente sui generis.

Por eso son contados con los dedos de la mano los que logran ser respetados, reconocidos, que hacen que los demás les crean y los sigan, que produzcan amor, que entusiasmen y generen confianza y que hagan vibrar las fibras más hondas del corazón.

A veces el número uno de una República, de una fuerza o división, de una empresa, de un equipo no es sino apenas quien preside. Pero dentro de cada ámbito territorial, castrense, de la industria o compañía, del deporte, esto es en cada organización puede haber y eso ocurre a menudo no un jefe sino un líder. Es el que arrastra, el que suscita el cariño y a quien todos sin excepción le guardan reverencia.

Al jefe le temen pero no lo respetan, lo obedecen pero no lo aman. En cambio al líder lo idolatran, lo acatan con gusto, hacen lo que él les indique. Y, cuando eso sucede con un Primer Mandatario, se observa un país en evolución, seguro y con visible progreso, henchido de orgullo.

En el caso de un Comandante militar sus órdenes se reciben con agrado y se cumplen con ganas y eficacia en las operaciones. Tratándose de un Gerente se posiciona su empresa y sus trabajadores dan más de lo que les piden y exigen.

En un deporte de conjunto, por ejemplo el futbol a veces el capitán del equipo no siempre es el que ejerce el liderazgo, debiera ser; más a quien todos miran y están pendientes en la cancha de sus gestos y orientaciones es a ese adalid que sí capitanea en serio a los once jugadores. El director técnico ojalá sea un caudillo para que sus jugadores se entreguen al máximo y eso se refleje en sus resultados.

Como se nota cuando se retira un jefe o cuando el retiro es el de un líder?

Simple y llanamente se va un jefe y nadie se da cuenta que se fue. Es más todos al unísono dicen y a veces gritan: con tal de que se vaya aunque le vaya bien. Jamás hay añoranza y más bien se alegran de su salida.

En contraste la despedida de un líder es con lágrimas, su recuerdo permanece en el tiempo, se le rinden sentidos homenajes, nadie quiere que se vaya. Sus subalternos lo añorarán, sus compañeros de responsabilidad lo honrarán y dejará una huella para siempre.

Desgraciadamente dentro de nuestra historia contemporánea qué pocos líderes tenemos en el mundo, en el continente y en nuestra nación. Como hacen de falta un Mahatma Ghandi, un Charles De Gaulle, un Winston Churchill, un John F Kennedy, una Sor Teresa de Calcutta y un Alberto Lleras insigne colombiano de quien dijo Jacqueline de Kennedy en su libro autobiográfico, después de que había conocido a los personajes más importantes en el mundo:" que no conoció ninguno que la hubiese impactado tanto, que era el Jefe de Estado a su juicio que más le había impresionado y que más respetaba y veneraba."

Exponentes de tanta valía intelectual, moral y personal de nuestra historia patria, como son nuestros héroes libertadores, es decir Bolívar, Santander, Girardot, Caldas, Nariño, Córdoba para citar algunos, nos hacen ver que esa época produjo un sin número de hombres cuyas condiciones de liderazgo son sin duda paradigma para las nuevas generaciones.

Cuando se es líder y por ende se lidera algo, se materializan las metas, se denota el crecimiento y el desarrollo en la esfera en que se encuentre, su gente está esplendorosa y el vigor mental es el pan diario. Todo ello porque él sabe de dónde viene y para donde va, lo cual significa que tiene identidad propia.

El Presidente Alberto Lleras decía con enorme sabiduría y realidad evidente de que la sencillez es grandeza y elegancia y analizando los grandes personajes de la historia, esta es una de las condiciones especiales que se resalta en ellos.

Finalmente vale la pena poner de relieve que el líder únicamente piensa en función de su pueblo, de su institución, de su empresa y de su gente. Su afán es servir a los demás. No le importa sino ganar satisfacciones personales. Generalmente salen de sus cargos con un patrimonio económico disminuido, pero con un patrimonio espiritual y de servicios incalculable.

Qué lástima que en la actualidad nos sobren jefes y nos falten líderes.

 

Más Noticias de esta sección

Publicidad