Una reflexión para el presidente Santos

Columnas de Opinión
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El próximo sábado 7 de abril, el presidente Juan Manuel Santos habrá cumplido 20 meses al mando de nuestro país con unos resultados positivos de su gestión.

Desde su posesión, he venido haciendo un seguimiento minucioso sobre la política agraria de su gobierno y través de esta columna, he expresado mis recomendaciones, desacuerdos y advertencias sobre el tema.

Sería bueno señor presidente (aprovechando la Semana Santa), que dedicara unas horas de reflexión sobre la orientación que le está dando a la política agraria de nuestro país, ya que es inadmisible que después de 20 meses de inyección de miles de millones de recursos en incentivos al sector, la participación del sector agropecuario no haya alcanzado siquiera un 2.5% del Producto Interno Bruto nacional en el 2011.

No me extraña que los responsables de la política agraria le atribuyan al fenómeno de la Niña este rezago que ha tenido la locomotora del desarrollo agropecuario. No Presidente. La culpa de que el sector esté pasando por esta crisis, es la falta de coordinación de las instituciones públicas con los empresarios del campo, sus organizaciones y los organismos académicos, en la definición una política de Estado que resuelva los problemas de la falta de competitividad de nuestro sector a mediano plazo.

No hay derecho señor Presidente, que el proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural que promueve su gobierno, haya sido redactado por un par de asesores del ministerio de agricultura, supuestamente pagados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través de un memorando de entendimiento suscrito con el ministro de agricultura, lo cual no tiene presentación, entendiéndose que estamos aportas de la firma de un Tratado de Libre Comercio con ese país.

Lo más grave del asunto, es que produjeron el articulado de dicho proyecto de Ley, sin consultar a los representantes de los gremios de la producción y sobre la base de unas informaciones estadísticas que son bastante cuestionables por inconsistentes y desconfiables.

A mala hora el ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo, se dejó embrollar de estos retóricos expertos que tienen la mala costumbre de elaborar todo tipo de estudios con la información que más se les acomoda. Con razón, los instrumentos de apoyo a la producción agropecuaria creados por ellos mediante la Ley 16 de 1.990, han fracasado en su objetivo.

¿O como explicar, que después de 20 años de aplicaciones de recursos en crédito rural con respaldos de hasta en un 80% a las deudas, incentivos a la producción y forestales, seguros de cosechas y amnistías de deudas, tengamos las mismas 25 millones de cabeza de ganado, una descenso de 4.5 a 3.8 millones de hectáreas cosechadas y un incremento de 1 a 6 millones de toneladas de alimentos importadas anualmente?

Presidente Santos, no permita que le sigan metiendo pato por ganso. Esos 323 artículos y los 86 parágrafos de la Ley de Tierras y Desarrollo Rural, pueden simplificarse a la mitad eliminando procedimientos y burocracias que lo único que hacen es entorpecer el desarrollo agrícola. Invite a los empresarios del campo, a las organizaciones agrarias y los servidores públicos ligados al sector para que juntos saquen adelante el sector.

Que Dios le de mucha sabiduría en las decisiones que deba tomar para enderezar el rumbo de la locomotora agropecuaria, ya que tiene 14 millones de productores del campo con las esperanzas puestas en su gestión como buen presidente. Mis orientaciones, serán expuestas en mi próximo escrito.

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