No lo tengo claro

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Annabell Manjarres Freyle

Annabell Manjarres Freyle

Columna: Bordes Añadidos

e-mail: [email protected]

"El mundo no está amenazado por las malas personas sino por aquellos que permiten la maldad." Albert Einstein

Es cierto que hoy en día existen más seguidores en Facebook que en la iglesia Católica, es cierto que los jóvenes cada vez somos más irrespetuosos con esas creencias, la Navidad, los días de santos, el Papa y ese gesto malvado en su rostro junto a su pasado nazi.

La Semana Santa se aproxima y se siente un ambiente pesado. La brisa loca que alegraba los días de fin de año y carnaval, se aleja para dar paso a una época pesada de calor y humedad que además da paso a algo aún más pesado, la conmemoración de la muerte de Jesucristo y el teatro del viacrucis en las calles de todos los pueblos humiles y humillados del mundo católico.

No tengo claro cómo el catolicismo predica pero no aplica. Es inexplicable como somos capaces de darnos cuenta de toda la injusticia provocada por la iglesia a la humanidad y al mismo tiempo sobrellevarla. Vemos como el Papa se viste de oro y muchas naciones pasan hambre, pues al parecer el reino de Dios que tanto bien le hace a los gobiernos de derecha y los mantiene con las mejillas rosadas y rebosantes de riqueza, se ha olvidado de nosotros, de las familias en Afganistán, de los enfermos en África, de la tierra y de los animales que son sacrificados en cantidades industriales para los alimentos, las medicinas y la moda.

Eso todo el mundo lo sabe pero siguen asistiendo a misa. La razón no es la fe, es el temor. Es el temor la herramienta de las religiones, es el temor lo que mueve el capital, el consumo y la necesidad de irse por lo seguro. Pero la iglesia que nunca ha sabido explicarle a la humanidad de dónde venimos, quiénes somos y para donde vamos, ha utilizado argumentos sacados de viejos mitos paganos y ha construido el primer plagio de la historia: la Biblia.

Una obra maestra de unos cuantos políticos romanos quienes tomaron un mito de una cultura ancestral por aquí, otro mito por acá y al final, un cadáver exquisito inexplicable e incuestionable por ese temor a Dios, quien además, promete el infierno eterno para los que no crean en él. Así que pocas esperanzas tienen los pobres infelices en esta tierra cuya única esperanza es la muerte.

Ahora es muy fácil pedir perdón públicamente como todos los asesinos en serie. Y así como esos pobres asesinos en serie han sido el resultado de una sociedad excluyente lo es la religión, lo cual considero una enfermedad relacionada con la esclavitud generada por el miedo. El miedo es la enfermedad del espíritu y a la vez es utilizada por los medios, las industrias y la propia iglesia para manipularnos en masa.

Ayer llegaron los españoles y sacrificaron a nuestro pueblo, hoy creemos en Dios y seríamos capaces de juzgar y crucificar el amor y la verdad. Esto sucede cuando desconocemos la historia, la injusticia se repite y hasta permitimos que los medios de comunicación escriban la historia según la conveniencia de los mismos dueños y señores de los medios, conservadores ellos y muy religiosos, que aparecen en cámaras con la crucecita de ceniza en su frente. ¡Ojo!

Algo estamos haciendo mal. Si es verdad que todo ser humano es llamado a creer siempre en fuerzas superiores, pero no en esto. ¿Qué es aquello que es más fuerte que el temor? Respuesta: el amor. Pero nuestro estilo de vida está dirigido a no creer en el amor y el resultado es este mundo plagado de injusticias. Entonces, la religión no es la salida, la religión no nos enseña a amar, solo a obedecer y cumplir horarios en la iglesia. Tal como una gran empresa, nos enseña a ser esclavos del miedo.

Tampoco tengo claro como el budismo, el zen y otras prácticas espirituales de oriente hablan de vivir el aquí y el ahora y encontrar la paz interior, mientras nuestros hermanos sufren. Su famosa e igual de incuestionable respuesta es, cada quien es responsable de un karma. Sí, nosotros somos responsables de nuestros actos pero me parece muy egoísta e irresponsable permitir las injusticias del mundo mientras somos felices porque no nos ha tocado vivir la desgracia del otro. Creo que estas creencias, al igual que la religión católica, solo favorecen a unos pocos.

Somos seres mejores de lo que nos han hecho creer con respecto a nuestra naturaleza, pero vivimos en estas ilusiones oscuras que no nos permiten desarrollar toda nuestra potencialidad como seres más evolucionados y libres. Nuestra misión en el mundo no es dignificarnos con el trabajo y seguir siendo esclavos, nuestra misión es amar y dudo mucho que las religiones persigan eso y mucho menos, que la humanidad se cure en una semana.

Más Noticias de esta sección

Publicidad