La tortura

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Ya pasaron los tiempos, en que los organismos policiales del Estado utilizaban la tortura del reo o sospechoso, como un medio de lograr la confesión y con esa prueba, que era considerada la reina de las pruebas, enjuiciaban y condenaban a la persona.

Otras veces las actas de confesión, después de haber pasado por la tortura, eran firmadas por abogados de confianza de los grupos policiales, que avalaban ese mecanismo, sin que pueda olvidarse que en el régimen inquisitivo, por varios siglos en Europa y en América, existió la inquisición, que entre nosotros manejaban los dominicos y por medio de la tortura se lograba la confesión, cuando el crimen y el pecado iban galopando de la mano, bajo el supuesto de que se debía quemar al hereje, si había condena, en la creencia de que el fuego purificaba el espíritu.

El escritor argentino Jorge Luis Borge, dedicó páginas de su obra literaria a estudiar lo que era la tortura y refiere el caso de haber asistido por primera y última vez, a un juicio oral de un hombre que había sufrido algunos años de prisión, llevando azotes, vejámenes, y cotidiana tortura.

Pero ante de ese dolor físico del cuerpo y del alma señala que no pudo oír quejas, ni denuestos indignantes y en su voz no había odio, y trataba de explicar que cuando era delator, era lógico suponer, porque cualquier hombre declara cualquier cosa ante la tortura. Dice Borges que se sentía en la cárcel como compañero de ese infeliz.

Hoy se trata de señalar científicamente que el horror de la tortura está tan vinculado a la locura, al dolor, al sufrimiento y a las pesadillas, que aquellos que no la han experimentado en su propio cuerpo, nunca llegarán a comprenderla cabalmente, y si miramos la historia misma de la tortura, antiguamente la tortura era aceptada y se llevaba a cabo en público y más tarde en secreto, y utilizando, como en la inquisición, un procedimiento "legal".

Para la asociación médica mundial, la tortura se define como una forma deliberada, sistemática e inmoral de infligir sufrimiento físico o mental por parte de una o más personas actuando solas o por órdenes de cualquier otra autoridad, para forzar a una persona a dar información, a hacer una confesión o por cualquier otra razón y que bien lo explica en su monografía, el profesor Ole Vedel Rasmussen.

La tortura puede darse en forma física o mental, o en forma combinada y sin duda, el método de tortura física más comúnmente aplicada, lo constituyen los golpes, en los cuales se incluyen severas golpizas con los puños, con algún instrumento o patadas, pero en algunos oprobiosos países, el reo recibía fuertes golpes en la cabeza, o golpes en la planta de los pies falanges, o golpes simultáneos en ambos oídos con las palmas de las manos, o en otras veces sometidos a corrientazos de electricidad en sus partes intimas o genitales.

En el caso del Palacio de Justicia hubo tortura con agua, utilizando una bañera, en la que la persona es forzada a introducir la cabeza en la misma y a permanecer sumergido, linderando con la muerte. Otras veces el abuso sexual, en que mujeres y hombres son violados mediante la introducción de un objeto o en el caso de Ruanda en el África, en que mujeres amamantando a sus bebes, les arrancaban los senos, para que se desangrasen y los bebes murieran por física hambre.

La tortura síquica también se venía aplicando y eso explica que después de la segunda guerra mundial las Constituciones de los países democráticos deben ser garantistas, ya que el principal y primer derecho fundamental del hombre, es su dignidad.

Colombia, dentro del bloque de constitucionalidad, firmó un tratado contra la tortura, y hoy este delito es de lesa humanidad, dada su gravedad, y que explica el porqué en las fuerzas militares se venga desarrollando una pedagogía de respeto por los derechos humanos.

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