El amo de llaves

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

¿Cómo es eso tan sencillo de que alguien tiene en el bolsillo la llave de la paz de Colombia? Es una expresión del presidente Santos. Dice que él tiene en el bolsillo la llave de la paz y que no la ha botado, para indicar que no se está cerrado a nada si se dan ciertas condiciones que permitan terminar el conflicto.

En principio suena lógico.

Pero no es afortunada la metáfora. Si en algo hay claridad con respecto al intrincado y largo conflicto colombiano es sobre la dificultad de encontrar una forma de acabarlo, y si alguien revela que tiene una llave, es decir, una fórmula, está obligado a nombrarla y a usarla, mucho más si quien la tiene es el Presidente.

¿Cuál es la llave? ¿O será que no la tiene y más bien se está excediendo en metáforas? Hay que tener cuidado con este tipo de expresiones en un tema tan delicado que afecta a tanta gente y sobre el cual el mundo tiene puesta la mirada. Además, siguiendo el juego, esa supuesta llave pertenecería a 46 millones de colombianos y no solo al señor Presidente; y menos a los grupos armados ilegales.

Dice el Diccionario de la Lengua Española sobre llave: "(…). 1. f. Instrumento, comúnmente metálico, que, introducido en una cerradura, permite activar el mecanismo que la abre y la cierra. […] 14. f. Resorte o medio para quitar los estorbos o dificultades que se oponen a la consecución de un fin. (...)"

Llave es entonces algo muy sencillo, cuyo nombre no se debe asimilar a la receta para terminar algo tan complicado, dilatado y doloroso como lo es el conflicto colombiano, pues de lo contrario se presta para pensar que se trata de un fenómeno cuya solución es fácil y está solo en unas manos, y me niego a creer que sea así, o mejor, que siendo así, esas solas manos no hayan actuado para ponerle fin, precisamente usando la simple llave.

¿Es el Presidente el amo de llaves de la paz? Es parte importante, pero no creo que tenga la llave, y si es cierto que la tiene guardada incumple la Constitución: "Articulo 22. La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento".

El fin de la histórica guerra de Colombia, conflicto o como lo quieran llamar que no por eso cambia su dolor y sus daños, se encuentra en una urna triclave cuyas tres llaves están hoy en manos de las guerrillas, del Presidente, y de la ciudadanía organizada y no organizada, para poner simple el tema en aras de explicarlo un poco.

Ninguno puede decir que su llave es más importante que la otra, y se requiere que las tres llaves se usen al tiempo.

Una vez se armonice esa triple voluntad, dentro de la urna están todas las herramientas para acabar con la pobreza, con la desigualdad y con el subdesarrollo integral de Colombia.

Hoy en día ese es el orden del método, aunque quizás antes haya sido al contrario, pero con los años la violencia en todas sus manifestaciones ha tomado una fuerza y un poder tales que cobró vida propia y se desvinculó de sus causas sociales (las causas objetivas).

Esto no significa que la guerra impida actuar ya contra dichos males, en especial contra el poder de las Bacrim, engendro del conflicto que camina solo.

Ahora, el meollo del problema está en cómo se posibilita el uso armónico y simultaneo de las tres llaves. Hoy es un momento oportuno para que entren en esa labor organismos y países extranjeros imparciales, totalmente ajenos en cualquier forma al conflicto para que tengan legitimidad.

Numerosos conflictos en la historia del mundo se han solucionado de esa manera y no veo por qué Colombia tenga que ser la excepción, en especial dadas las circunstancias actuales y las últimas posiciones coquetas pero ciegas de los actores directos. Así pues, por metáfora que intente ser, el asunto no es de una llave ni de que alguien la tenga.

Aldaba: La ola de violencia actual de Santa Marta no puede ser materia política de oposición local ni regional. Dicha actitud, además de empeorar la situación, deja mucho que pensar sobre sus orígenes y cómplices. Hoy más que nunca se requiere unión ciudadana e inteligencia para comprender el problema y atacarlo. Por su ubicación geográfica, Santa Marta siempre ha sido un campo de batalla nacional en el cual no pueden jugar los intereses políticos y económicos locales, como ha sucedido en otras ocasiones.

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