Elogio de la paz

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Decía Benito Juárez aquel gran indiecito que llegó a ser prohombre y presidente de México que la paz es el respeto al derecho ajeno, frase que encierra la gran filosofía de ese derecho fundamental.

El Art. 22 de la Carta Política que nos rige y fuente hoy de nuestro derecho, señala que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. El gobierno o quien sea no puede ponerle trabas al proceso de la paz, porque su ejercicio es de obligatorio cumplimiento y las autoridades juran al tomar posesión a cumplir con los mandatos de la Constitución.

A la paz no se le puede hacer esguinces ni condicionamientos imposibles de cumplir. Este conflicto armado de Colombia lleva más de cincuenta años y solamente gobiernos como el de Pastrana así se les cuestione por el Caguan y el presidente de facto Rojas Pinilla trabajaron por la paz.

Acaso las fuerzas guerrilleras le gana a los hombres de paz? Acaso porque hay conflicto fuerzas extranjeras darán ayuda económica y de armas al gobierno? La guerra es un negocio, pero que no se debe anteponer a la exigencia de la paz, que es un deber de obligatorio cumplimiento que por ningún motivo puede eludirse bajo ningún pretexto.

No podemos seguir con el uso de las armas y que la empresa guerrerista conlleva y por otra parte un derecho penal del enemigo para perseguir a los que no cumplen con el establecimiento, a sabiendas de que la Carta señala que Colombia es una república participativa, pluralista y la prevalencia del interés general.

El más grande ejemplo de América lo dio el mismo libertador Simón Bolívar que tras batallar más de diez años contra las fuerzas españolas o realistas tras del "pacificador" Murillo, cuya guerra era a muerte, que trataban de reconquistar estas colonias, en una ciudad de Venezuela, acordaron encontrarse terminando allí por armisticio la guerra de la reconquista española en estas tierras, bajo el supuesto de que pertenecían al imperio español.

Ese armisticio le puso fin a las guerras de independencia en que la patria perdió a muchos de sus mejores hombres como Camilo Torres, Policarpa Salavarrieta, José María Carbonell y otros, inclusive aquí en Santa Marta y el Magdalena Grande. Murillo se fue a España y se consolidó el proceso de independencia.

Por qué no se puede hacer eso hoy sin acudir a sofismas de distracción y en lo único que es válido es que no se justifica que esos grupos guerrilleros tengan personas secuestradas, para evitar que en un rescate puedan morir muchos de esos secuestrados vestidos con camuflado? Hay que ser sensato e imponer la paz, no la "Pax Romana" que era la paz de los sepulcros.

Los conflictos no se acaban nunca, pero es posible renunciar a toda forma violenta de superar las contradicciones como lo recordaba alguna vez el ex director de la Defensoría Pública Jaime Córdoba Triviño.

La declaración Universal de los Derechos Humanos considera que todos los seres humanos deben comportarse fraternalmente, los unos con los otros. El desarrollo de un país no solo depende del respeto al medio ambiente sino también del respeto por la paz, recordando a Benito Juárez. Es lo que se llama un desarrollo integral, más allá del llamado desarrollo sostenible.

Hay que tener en cuenta que con guerras no se puede hacer la paz, salvo la "Pax Romana" (la de los sepulcros). Ya es tiempo para pensar que el derecho a la paz no debe ser una entelequia que no entendamos, porque la paz es un deber también de obligado cumplimiento y además porque la paz es un derecho de todos, un deber de todos y una tarea de todos, cuando hoy se habla de "todos".

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