Los buenos tiempos

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Rafael Gónzalez Paredes

Rafael Gónzalez Paredes

Columna: Yo, el escribano

e-mail: [email protected]

"La ubicación de la ciudad capital de la Antigua Provincia de Santa Marta, levantada al norte de las Costas de 'La Tierra Firme de la América Meridional', relativamente próxima a las islas del Mar Caribe y al Viejo Continente fue acertada. En tanto, la cercanía a un caudaloso río navegable (Yuma, para algunos indígenas.

Karacalí, Arly, Guacahayo, Caripuña, o Karihuaña, para otros; incluso Rodrigo de Bastidas ante que 'Río Grande de la Magdalena', pensó llamarlo Río Nuevo Guadalquivir -en honor al que cruza Sevilla, su patria chica. Río que deriva su nombre del árabe al-wadi al-Kabir ¡Oh Gran Río, gran rey de Andalucía,) mostraba posibilidades de penetración a un enorme y desconocido territorio".

-Our History es Nuestra Historia-

Santa Marta está de moda. Y es la razón por la qué imponentes edificaciones en construcción se muestran por doquier. Felicitaciones a los constructores samarios que compiten con inversionistas de otras regiones de Colombia pues, aquellos, enseñan enorme capital. No es nada fácil para los empresarios samarios -considérese de aquí, a quien reside en Santa Marta- ya que los foráneos tienen el grueso de compradores en las populosas ciudades donde residen sus empresas constructoras.

De la misma manera la recuperación del Centro Histórico -con todos los defectos que alguien pueda considerar- permitió ampliar la oferta. Ahora es posible escoger que hacer y degustar. Un número creciente de negocios abren sus puertas, muchos de estos son de ciudadanos extranjeros. El lunar es la atención. Lenta muy lenta pues luego de seleccionar del menú, la espera desespera. Al punto que la orden de una misma mesa llega como a cuentagotas.

A unos primero que a otros: "Sigue sin pena pues se enfría" dicen quienes deben esperar un poco más. Grave, gravísimo pues desencanta, aleja y quienes luego se quejan del restaurante, manifiestan que la mala atención fue en Santa Marta. Pero es algo que se puede corregir Por donde 'meta el ojo' algo nuevo y bueno se observa. En Marina Santa Marta en estos días se muestra un enorme yate azul, que a vuelo de pájaro se estima en 22 millones de dólares.

Unos 40 mil millones de pesos colombianos. Y eso es mucho dinero. ¿Por qué está en Santa Marta una persona que solo su embarcación de placer vale tanto? ¿Quién lo trajo? ¿A que vino? Para muchos que contemplan esta embarcación es tan solo un enorme yate, para otros una ilusión de grandes posibilidades -fugaces ideas de negocios que mueren antes de nacer- y para muy pocos es posible acceder al "Yate Azul" -'llámese como se llame' ésta o cualquiera otra embarcación, y sin estar al tanto si con ella vinieron sus propietarios- Para calificar al acceso es de rigor un segundo idioma y un aval.

Cuando este maravilloso yate (Dorothea III, de 147 pies proveniente de las islas ABC's -Aruba, Bonaire y Curazao, con bandera de Santa Lucía) leve sus millonarias anclas, a sus similares informará de un nuevo destino en el corredor náutico del Caribe y de una Marina que ofrece seguridad en épocas de huracanes en un lugar llamado Santa Marta, la ciudad habitada más antigua fundada en la Tierra Firme de la América meridional…

Del mar Caribe remontamos la montaña y allá también se muestran los Buenos Tiempos. No inmediatos, están por llegar. Es el caso de Minca donde se requiere mejorar un tris y sólo un tris la carretera actual -calzada asfaltada y obras complementarias-.

Las curvas actuales y su diminuto tamaño la embellecen pues es este un destino ecoturístico internacional con encantos que no se encuentran en otro lugar.

Soy testigo de excepción. A inicios del año en curso, con mucha reserva fui requerido en unión de unos indígenas para departir con Mauricio Rodríguez Múnera, embajador de Colombia en el Reino Unido, y cuñado de Juan Manuel Santos, nuestro actual presidente, El Embajador y su familia permanecieron dos días en esta vertiente del río Gaira. Muy pocos se enteraron de su estadía. Y punto final. Muy pronto tendremos excelentes noticias pues, Santa Marta 'guarda' la magia de tenerlo todo... o casi todo.

Más Noticias de esta sección

Publicidad