La locomotora de la corrupción

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Todos los días veo los periódicos, enciendo el televisor o el radio, y observo cómo avanza imparable y arrasando la poderosa locomotora de la corrupción, de frente contra las locomotoras de la prosperidad.

Esa locomotora no se detiene con zares anticorrupción por capaces y honestos que sean, ni con pactos de transparencia tan transparentes que no se ven, en un país donde, además, todo se firma. La lucha ha sido para la galería. No hay real voluntad o ha faltado inteligencia para diseñar e implementar estrategias. Como ejemplo de ello cuento una historia sucedida hace dos años en Santa Marta:

Me encomendaron una ponencia sobre este tema en un evento donde el entonces Vicepresidente, a cuyo cargo estaba la lucha contra la corrupción, lideraría la firma de un pacto de transparencia con irradiación regional, en cumplimiento de una política nacional que venía celebrando tales actos por todo el país.

Elaboré mi ponencia (ver http://eltallerdeaureliano.blogspot.com) con cuidado y tino, en una época en la cual se empezaba a destapar el escándalo de AIS y en un escenario donde algunos invitados recibieron esos préstamos, cuyas condiciones para cada uno no estaban claras aún. En aquellos inicios pocos hablaban del protagonismo del Gobierno Nacional en los hechos.

Hablé en general de la corrupción, motivo exclusivo del acto, y no podía soslayar el caso de actualidad nacional en ese momento: los préstamos de AIS. Quise ser respetuoso con el público asistente, pues apenas empezaba el destape y además sabía, como en efecto se vio después, que el problema tenía su parte esencial en el Gobierno Central. Todos conocemos hoy la historia del Ministro y sus funcionarios.

Fui claro: en la región se debería investigar todo y los involucrados responder, pero enfaticé en que también había que investigar y sancionar el otro lado, el origen, radicado en Bogotá.

Esto, enmarcado en una defensa que hice de la descentralización como firme creyente que soy de ella, pues en estos casos muchos han aprovechado para culpar a la autonomía territorial. También le dije al vicepresidente Santos: "necesitamos que alias corrupción sea detenido lo más pronto posible", teniendo en cuenta que en aquella época se estaban capturando varios alias narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros, pero no se tocaba a los "dones" de la corrupción.

Mi ponencia no pretendía ser un tratado, solo intenté resumir un pensamiento general del tema acorde con el acto de firma de un acuerdo de transparencia, sin dejar de lado la realidad del país ni de la región, para que no fuera un discurso gaseoso sin contacto a tierra.

El vicepresidente Santos inició su intervención central minimizando la mía, pues aunque me cuidé de no hacerlo sentir incómodo, sin duda mi ponencia no le era rentable políticamente. Pese al motivo único y exclusivo del evento, realizado además en un ámbito académico como la Universidad del Magdalena, empezó diciendo que él no iba a ser tan vehemente como su antecesor (yo) en la palabra, y que hablaría de temas más agradables: lo hermoso que estaba el día y lo maravilloso de un viaje que acababa de hacer sobre la Sierra Nevada.

Entre otros aspectos, manifestó su emoción ante lo espectacular que había quedado su sueño: la restauración del Centro Histórico de Santa Marta. Sobre el tema objeto del acto solo mencionó marginalmente el resurgimiento y el buen manejo de la Universidad del Magdalena como ejemplo nacional de gestión pulcra. Nada más dijo sobre transparencia o corrupción; pasó por el tema sin romperlo ni mancharlo. Hoy vemos las consecuencias del pasar muchos gobiernos por este tema sin romperlo ni mancharlo; de una política pública anticorrupción centrada en "¡ahí va la locomotora!"

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