Uribe a la oposición

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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

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Tal vez el único sensato que el señor Uribe Vélez ha hecho después del siete de agosto de 2010, cuando dejó el poder, es el anuncio por medio de sus áulicos de que encabezará la oposición política al gobierno de Juan Manuel Santos.

No soportó la derrota electoral que sufrieron sus principales candidatos en las elecciones del pasado último domingo de octubre, así su partido haya obtenido un número significativo de alcaldías, excepto la de Bogotá, ciudad capital, por la que había hecho todas sus apuestas.

El anuncio de verdad, no sorprende para nada, ya que ha estado realmente en la oposición sin haberlo declarado oficialmente, desde el primer día de la administración Santos.

Oposición maliciosa y cargada de improperios para la que ha utilizado todos los medios posibles, en especial los de comunicación electrónica. Ha sido el típico caso clínico de paranoia que padecen quienes lo han tenido todo, y que, contra todos sus propios pronósticos, se quedan sin nada.

El paso del señor Uribe a la oposición fortalece sin duda a la democracia colombiana y equilibra las fuerzas, abierta y frontalmente como debió de haber sido desde un principio. Ojalá que ese giro se dé también por parte de quienes subrepticiamente han querido sabotear en el Congreso las propuestas oficiales, para que el país por fin sepa el alcance de las fidelidades personales prometidas por unos, y la verdadera devoción de quienes dicen trabajar por las necesidades de las mayorías, encarnadas en el gobierno Santos.

Pero también se dé en la provincia, en Cauca, Magdalena, Quindío, Tolima, etc., en donde aún subsisten representaciones, incluso personales, de ese despótico estilo de gobierno que soportamos los colombianos durante los últimos ocho años y prácticas viciosas y corruptas heredadas de entonces. Que renuncien a sus sueldos y prebendas y se lancen como su jefe, al árido desierto de la oposición, es la única salida digna.

Pero el nuevo escenario también abre paso en el inmediato futuro, a la gran coalición del liberalismo, que emergió fortalecido de las elecciones locales, y Cambio Radical, con miras a una agenda nacional sintonizada de verdad con las exigencias del momento que vive el país, y así parezca prematuro, con el mismo debate presidencial de 2014.

El ingreso de Rafael Pardo al gabinete de la Unidad Nacional, es la primera aproximación en tal sentido. Parece que Uribe por fin entendió, en últimas, que su estilo soberbio y pedante, no cabe dentro del nuevo ambiente republicano, culto, conciliador y sobre todo, de estadista que le ha imprimido Juan Manuel Santos a la cosa pública.

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