De la prosperidad al olvido

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Tatiana Dangond Aguancha

Tatiana Dangond Aguancha

Columna: El Faro

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Quién pensaría durante años de prosperidad en Ciénaga, que en un futuro su pueblo se vería sumido en la corrupción, en la violencia y en el olvido. Ciénaga, Magdalena, municipio muy oído por estos días con razón al caos electoral, llegó a ser el más próspero del Departamento, con una economía fuerte por el comercio, la pesca y el banano, y conocido por ser un punto estratégico en la geografía del Caribe colombiano. Pero dos factores alarmantes han significado el punto real de declive de este pueblo: la corrupción y la inseguridad.

Poco a poco la corrupción ha ido haciendo metástasis en todos los rincones de su pueblo, a tal punto que muchos la consideran una enfermedad irremediable. El municipio se ha empobrecido, de tal manera que esta situación, ha llevado a muchos a vender su voto a cambio de un mercado o una botella de licor.

La corrupción se ha convertido en la regla general de todas las gestiones, la cultura política es cada vez más precaria, muestra de ello, han sido los disturbios ocasionados recientemente por el desconocimiento de los resultados electorales, en los que muchos manifestantes recurrieron a vías de violencia para mostrar su descontento, bloqueando la vía Ciénaga - Barranquilla y ocasionando daños en todo el municipio. Estos hechos además de mostrar escases de cultura democrática, muestran que en el pueblo la seguridad y el orden público no existen.

Es así como la inseguridad ha sido el detonante de la democracia y la economía en Ciénaga, sumándole el agravante de administraciones ineficaces que no aportan nada al progreso de su pueblo.

La inseguridad ha llevado al cierre temporal del comercio, a la muerte de personas inocentes, a una terrible incidencia en las elecciones municipales, y al silencio de un pueblo temeroso de hablar. A comienzos del 2011, el comercio de Ciénaga protestó cerrando todos los locales, el 90% de este sector es víctima de la extorsión, lo que ha llevado a que muchos cierren o vendan su negocios, y los pocos que se han opuesto han sido objeto de amenazas y atentados como el caso Javier Guardia Hernández quien fue asesinado por negarse a pagar. En el Magdalena, Ciénaga es el municipio con más víctimas del conflicto armado, sin embargo, no se han tomado las medidas necesarias para el cese de la violencia, y para la articulación de la Ley de Víctimas en los planes de Gobierno.

El sindicato de educadores de Ciénaga, también ha sido amenazado por los actores armados presentes en el municipio, hecho de que debe ser denunciado y rechazado, pues son los profesores y académicos quienes dedican su vida a fomentar el progreso y la cultura.

Ciénaga está olvidada, no se sabe dónde está la Fuerza Pública que ha dejado que a este pueblo lo azote la violencia y el miedo; dónde estarán las políticas de seguridad cuando la gente muchas veces no puede salir de sus casas, sea por peligrosos disturbios o por amenazas directas. ¿Acaso la seguridad de los cienagueros no importa?

El silencio y el miedo están acabando con el pueblo, al igual que la corrupción, que viene tanto de quienes eligen como de quienes son electos. Es momento de atacar de frente estos problemas tan graves y evidentes, Ciénaga no puede seguir en el caos y en olvido es necesario rescatar aquella prosperidad que la caracterizó, y que sean sus propios ciudadanos los que denuncien, tomen la voz y lideren este cambio.

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