Apagón en la infraestructura

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Escrito por:

Amilkar Acosta Medina

Amilkar Acosta Medina

Columna: Opinión

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Colombia tiene un gran rezago en infraestructura vial, portuaria y de logística que lo imposibilita alcanzar esta meta. A este propósito, el ministro de Transporte, Germán Cardona, acaba de plantear que "nuestro país tiene un apagón en la infraestructura".

No titubeó el Ministro al señalar cómo una "herencia vergonzosa" las concesiones viables contratadas en la pasada Administración, como él mismo dice "a la topa tolondra".

Obras tan claves para la competitividad como la doble calzada a Buenaventura o el dragado del canal de acceso al Puerto acusan un notorio retraso. Y muchas otras siguen en el limbo; como afirmó Santiago Montenegro, ex director del DNP y Presidente de Asofondos, "da tristeza que los grandes proyectos se hayan quedado en el Power point".

Según el Foro Económico Mundial es pésima la calidad de las vías carreteables, con una calificación de 2.9 sobre 7 ocupa el puesto 108 entre 142 países de la muestra y el panorama es más desalentador en vías férreas, recibiendo una calificación de 1.7, ocupando el puesto 99. En cuanto a puertos, obtuvo 3.4, ubicándose en el puesto 109.

Sólo muestra una mejora en la dotación en infraestructura aeroportuaria, obteniendo una calificación de 4.1 y ascendió al puesto 94. Nota promedio de Colombia en infraestructura: 3.7. Estas precariedades en materia de infraestructura sitúan a Colombia muy por debajo de sus pares en el grupo Civets, del cual tanto nos ufanamos hacer parte.

Hasta la locomotora de la minería enfrenta serios obstáculos para moverse: además del caos e ineficiencia institucional del sector, que es un relajo, la ampliación de su infraestructura se encuentra atascada.

Es el caso del segundo trazado de la red férrea entre Cesar y Magdalena, la concesión del canal de acceso a Puerto Nuevo sigue embolatada, para no hablar del proyecto del ferrocarril del Carare que busca unir a la altiplanicie cundiboyacense con los puertos sobre el Atlántico, el cual sigue en el papel.

Este es un verdadero cuello de botella. Como afirma Andrés Oppenheimer "Colombia está demasiado obsesionado con el TLC y poco obsesionado con la productividad". Nada más absurdo; parodiando una célebre frase utilizada en la campaña presidencial de Clinton en 1992 en su confrontación con Bush, es la infraestructura, estúpido!

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