Se necesitan voltiarepas políticos

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Escrito por:

Arsada

Arsada

Columna: Opinión

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No se afanen mis queridos lectores, no se trata de comprar ni de trastear votos, ni más faltaba. Lo que sucede es que de acuerdo con una investigación realizada por el Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres, las ideas políticas en los seres humanos se encuentran influenciadas tanto por factores genéticos como ambientales.

La investigación partió de la hipótesis de que la estructura cerebral de una persona puede variar en función de su ideología política. En la misma participó un amplio número de jóvenes que fue sometido a una serie de imágenes de resonancia con la cual lograron medir el volumen de materia gris de cada uno de ellos.

Los resultados fueron sorprendentes; por ejemplo, se encontraron que el denominado córtex cingulado anterior, que se relaciona con la capacidad para decidir y resolver sobre informaciones contradictorias, así como también sobre rasgos sicológicos vinculados a ideologías, presentaba importante diferencias de tamaño entre las personas previamente declaradas progresistas (de izquierda) y las conservadoras (de derecha).

En los primeros la región referenciada se mostraba más grande, caracterizándose esas personas por ser más abiertas a experiencias y formas de pensar nuevas, en tanto que en los segundos, la zona se mostraba más pequeña y sus poseedores fueron más sensibles a la amenaza o a la ansiedad cuando por cualquier circunstancia tenían que enfrentarse a situaciones de incertidumbre.

El estudio no pudo aclarar, por razones obvias, si era la ideología la que daba forma al cerebro o si por el contrario era éste el que definía la tendencia política.

Pero los investigadores dicen que esto sería posible de averiguar si se pudieran encontrar tránsfugas políticos voluntarios, pero estos ejemplares son tan escasos en Inglaterra que resulta casi imposible conformar una muestra importante para la investigación.

Y aquí es donde viene lo bueno, pienso yo, dado que mientras esos ejemplares de laboratorio escasean tanto por aquellos lares, aquí en Colombia, quien lo creyera se dan silvestre, y siendo así, por qué no exportarlos. Tal intercambio comercial podría convertirse en una muy buena fuente de divisas para el país, que de mucho serviría, ahora que se nos viene el invierno. Pero sobre todo nos ayudaría a limpiar, así fuera en mínima parte, la política corrupta que desangra a este país desde tiempos inmemoriales.

Que no se pueda negociar ahora, porque el proceso electoral no lo permite, dado que los mismos son reclamados por gamonales y contratistas para el logro de sus proyectos electorales, eso no es problema.

El Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres, ante la escasez manifiesta del material experimental, seguramente esperará el tiempo necesario con tal de lograr hacerse a tan preciado material de investigación.

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