El TLC entra en vigencia con Canadá

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Franco Nazatte Martínez

Franco Nazatte Martínez

Columna: Comercio Exterior

e-mail: [email protected]

El pasado 15 de agosto entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Canadá, calificado por los mejores economistas del mundo como un excelente negocio de los últimos tiempos.

Este acuerdo internacional, distinguido por su pureza y concertación nacional marca un hito histórico en Colombia en el terreno comercial. Este acuerdo anuda los lazos comerciales de Colombia y Canadá, asombroso país con un Producto Interno Bruto (PIB) de $ 1.335 billones de dólares canadienses, una economía desarrollada, industrializada y de servicios, con una autoridad explicativa en diversos foros y organismos internacionales como el G7, G8, G10, G20, Ocdea, Club de París, Apec, Banco Mundial, FMI, OMC y el BID.

A disconformidad ocurrida en Estados Unidos, el primer ministro Stephen Harper, en el poder desde febrero del 2006, lideró sus grupos conservadores, la coalición del Gobierno y la oposición en la oportuna aprobación del TLC con Colombia en el Congreso canadiense.

Además, tuvo que afrontar a los sospechosos de siempre, quienes con asombrosa voz se oponían con braveza al perfeccionamiento de dicho acuerdo comercial con nuestro país, basado en inculcados exagerados sobre la supuesta violación de los derechos humanos e irrespeto de los derechos de los trabajadores en Colombia.

La trascendencia comercial del acuerdo con Canadá gira en torno de los beneficios alcanzados en acceso a mercados, promociones de inversión extranjera, servicios financieros, telecomunicaciones, computación, compras estatales, protección laboral, ambiental, cooperación para nuestras pymes y apertura de un centro canadiense de solicitud de visas en Bogotá.

Ahora bien, Colombia y Canadá en el comercio global han ascendido a 1.362 millones de dólares en el 2010. Las principales exportaciones de nuestro país son carbón, frutas, café flores y azúcar y las de Canadá son trigo, cebada, arvejas lentejas, maquinaria, papel y fertilizantes. Es predecible, que a través del TLC la oleada comercial se aumente esencialmente en ambas direcciones, en respuesta de lo acordado e incluya nuevos productos y servicios de exportación.

Además, la Inversión Extranjera Directa de Canadá en nuestro país también prospera como resultado de la entrada en vigencia del TLC y de la cordialidad y protección inversionista nacional, la cual, supera en la actualidad, a los 824 millones de dólares. Este rubro se perfila como uno de los importantes motores de la integración canadiense en hidrocarburos y minería, telecomunicaciones y el sector financiero.

Colombia está segura de la llegada de importantes compañías en el sector petrolero y gasífero como Pacific Rubiales, Canacol Energy y Petrominerales Ltd, entre otras; empresas que tienen doble listado en las Bolsas de Valores de Toronto y Bogotá.

Verdaderamente, Canadá será un catalizador para el desarrollo económico de Colombia, bienvenidos sean.