Unas de cal y otras de arena

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Amilkar Acosta Medina

Amilkar Acosta Medina

Columna: Opinión

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Es evidente que la economía colombiana ha retomado la senda de la recuperación de su crecimiento; según cifras recientes del DANE el crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año fue de 5.1%, por encima de lo proyectado y superior al crecimiento de igual período del año anterior que fue del 4.4%.

Este resultado llevó a los analistas y hasta el propio FMI a revisar al alza sus proyecciones de crecimiento del PIB para el año completo. El FMI elevó en cuatro décimas la perspectiva de crecimiento de la economía colombiana hasta el 5%, todavía lejos del 6%, que es la meta del Gobierno para el 2014.

Lástima que este crecimiento no se refleje en una mayor caída del desempleo y la informalidad, de manera que sigue habiendo motivos para preocuparse tanto como el Asesor del FMI Andy Wolfe, quien luego de su visita al país expresó que "hay algo que me chocó cuando empecé a estudiar el país.

¿Cómo es posible que un país que ha tenido un buen desempeño económico en la última década tenga una tasa de desempleo superior a 10 por ciento?". Seguimos con una tasa de desempleo de dos dígitos, la más alta de la región, 10.9% para junio y la meta del Gobierno sigue siendo bajarla a 8.9%.

Lo más preocupante de las cifras registradas por el DANE es el pobre desempeño del sector industrial, que sólo creció un anémico 2% frente al 7.4% del mismo período de 2010. Como lo señala el Director de Portafolio Ricardo Ávila, "el contraste entre la salud de la industria y el comercio fue evidente de nuevo, según las cifras del DANE para abril.

La demanda interna sigue vigorosa, pero ese auge no ha beneficiado a la producción local". Ello es consistente con el comportamiento del comercio, el cual siguió mostrando un desempeño saludable al crecer 6.7%, al tiempo que las importaciones siguen disparadas, creciendo a un ritmo del 21.4%.

Este panorama de luces y sombras sólo da para ser moderadamente optimistas, sobre todo ante los peligros que se ciernen y los temores que se extienden de una nueva recesión económica, a raíz de la crisis de la deuda de la Eurozona, la ralentización del crecimiento de la economía estadounidense.

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