Santa Marta cubre su saldo en rojo con la historia (II)

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Escobar de Andreis

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

e-mail: calli51@hotmail.com
Si bien a los nativos samarios de bajo protagonismo no les atraía tanto ponderar y resaltar los logros individuales de los “héroes locales” (de indígenas valerosos, militares decididos a entregarlo todo por la causa libertadora y empresarios arriesgados), siempre sintieron especial aprecio por las “jaranas colectivas” que, “…
con el inicio de la República se instituyeron como nuevas liturgias patrióticas y fueron recordadas cada año, dando pie al nuevo calendario festivo de la emergente nación”, como lo dejó consignado el mismo Rey Sinning en su ensayo “Las ultimas celebraciones de las Monarquías Borbónicas y el inicio de las nuevas liturgias patrióticas en Santa Marta” del libro “Santa Marta en el S. XIX – Primera Parte”.

“Bien interesante resultó conocer –remarca el autor de este texto- cómo los samarios y los magdalenenses del S. XIX organizaron festejos por el día del patrono de Simón Bolívar el 28 de octubre, San Simón (…) como también los magdalenenses festejaron por la paz y la unión granadina después que se rindieron los insurgentes de la guerra de los Supremos en el departamento…” Son apenas anécdotas “sueltas”, episodios documentados de la vida cotidiana que vamos encontrando a todo lo largo y ancho de las tres publicaciones muy bien editadas de las conferencias compiladas por la Tertulia Samaria, que nos muestran aspectos interesantes de lo que hacían nuestros antepasados, lo que les gustaba, mediante los cuales, con la destreza de quienes tejen mochilas arhuacas, podemos comenzar a enlazarlos para ir descubriendo su naturaleza social y su articulación necesaria con la geografía, la economía, la cultura y la política.

Estos y otros hechos, extraordinariamente narrados, surgidos de las relaciones del diario acontecer de los samarios del S. XIX, rastreados, desempolvados y recopilados con artificiosa experticia por historiadores de la Costa Caribe y de Colombia, extraídos de maltratados anaqueles de bibliotecas públicas, notarías y de sobrios archivos como el General de Indias; el General de la Nación, de Colombia y Venezuela; del Magdalena Grande; de Simancas, España; de Curazao y de La Haya para que llegasen a nuestras manos, en la presentación de 10 tomos de excelente impresión y acabado, de donde las generaciones presentes y futuras podrán extraer la esencia de su pasado para saber, de dónde venimos, quienes somos y para dónde vamos.

Ya lo decía con denodada firmeza Winston Churchill: “una nación que olvida su pasado no tiene futuro”. Más que firme, “dura” es la frase, acotaría con algo de tristeza y resignación, viendo que es la hora y aún estamos en mora de precisar un norte colectivo cierto, un puerto seguro en el que anclar las naves en las que navegan sin rumbo los sueños de “la tierra del olvido” a la que le canta nostálgico Carlos Vives. Toca a las nuevas generaciones de investigadores, historiadores y académicos samarios retomar la ruta que nos trazó la Tertulia Samaria, meterse de lleno en los insondables vericuetos de la historia, desenmarañar y descubrir las riquezas que esconde como ese tesoro capaz de destrabar los conflictos y producir las transformaciones que el territorio demanda en política, gobernanza, sostenibilidad y gestión cultural y artística.

Este, será el gran aporte y, sin duda el gran reto de la Tertulia Samaria para el 2025, cuando haga entrega formal a CAJAMAG de los 10 tomos de la historia de Santa Marta, para que de las estanterías de las bibliotecas escolares y universitarias, maestros y alumnos los disfruten consultándolos, estudiándolos y asumiéndolos como lección aprendida de conciencia ciudadana en pro del desarrollo regional que nos espera.

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