¿Y ahora qué?

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

En medio de las múltiples marchas han comenzado a asomarse voces sensatas que aunque apoyan muchas de las exigencias de los marchantes, han comenzado a comunicarle a la gente que los cambios que necesita el país no son gratis y exigen sacrificios.

Las exigencias no son nuevas porque corresponden a problemas estructurales en la economía y el andamiaje institucional del país que no han sido resueltos. El país ha caído siempre en la trampa del populismo como reacción a la presión social y como consecuencia, las soluciones reales son postergadas indefinidamente mientras los problemas se agravan.
Dialogar es siempre recomendable en los momentos de tensión, pero dialogar no significa que el gobierno deba ceder a la presión en la mesa de negociación. Dialogar es una autopista de doble vía e implica que antes de hacer exigencias, los marchantes tienen el deber de entender las causas de los problemas, y segundo, entender cómo se resuelven. El dialogo debe girar sobre cómo vamos a resolver entre todos los problemas estructurales del país, y no como vamos a satisfacer unas demandas. Por lo que marcha la gente son los síntomas de la enfermad, los cuales quieren que se vayan. Pero todos tenemos la responsabilidad de reorientar el dialogo a las causas de la enfermedad.
Caer en el populismo de creer que quitando está ley o la otra o que girando recursos se resuelven los problemas es absurdo. Los cambios estructurales que requiere desesperadamente el país toman generaciones, ya que es un proceso gradual. Sin embargo, en aras de aliviar la tensión presente, se pueden acordar algunas medidas inmediatas, que no deberían agravar los problemas.
En esa gran conversación nacional propuesta por el presidente Duque ni están todos los que son ni son todos los que están. No me gusta el formato implementado, en el cual el presidente ha nombrado unos moderadores, quienes son personas de reconocida trayectoria en campos específicos, pero que carecen de una visión integral de los problemas y las posibles soluciones. En cada grupo debe haber expertos en diversas áreas para que las causas del problema puedan ser identificadas en toda su complejidad. Por ejemplo, de poco sirve que un experto en educación lidere el grupo que trata este tema porque esta persona no entiende aspectos relevantes y fundamentales del problema: sociológicos, económicos, geográficos, tecnológicos, de política pública y competitividad, para mencionar solo unos pocos. Aquí el esfuerzo debe ser multidisciplinario y de preferencia liderado por expertos internacionales y no colombianos. De hecho deben ser mesas de trabajo permanentes, que deben monitorear y controlar lo acordado. Si esto no se hace así, de esas mesas solo saldrán medidas populistas que agravarán los problemas y que eventualmente llevarán a un total colapso social y a la quiebra del país.
El populismo no se resuelve con más populismo, que fue la propuesta del alcalde de Medellín con su constituyente. Queda si la preocupación de que los recientemente elegidos, incluso con votación abrumadora, no entienden las causas de los problemas y por lo tanto no están en condiciones de ayudar efectivamente a sus comunidades. Trabajarán diligentemente en lo cosmético e irrelevante. Lo grave es el desperdicio de recursos y el costo de oportunidad. En el mundo de hoy, no avanzar es retroceder bastante.
Sugiero que la primera fase de las conversaciones se dedique exclusivamente a entender los problemas. Es simple lógica. Ya se sentaron a resolver problemas que no entienden. Tenemos que colocar lo que está sucediendo en esas mesas en la perspectiva correcta, que no es otra que como satisfacer las demandas de los quejumbrosos para que dejen de quejarse. Esto no le sirve a nadie, ni siquiera a los que podrían salirse con las suyas.
Lo menos que los ciudadanos debemos exigirle a los marchantes es que se enfoquen en resolver los problemas y no en satisfacer sus demandas. No es lo mismo. Veamos qué tan serios son.

Más Noticias de esta sección

Publicidad