Dimensiones del voluntariado en campañas

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Escrito por:

Alicia Peñaranda Fernandez

Alicia Peñaranda Fernandez

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Twitter: @AliciaPenaranda

Web: APconsultoriapolitica.blogspot.com

Actualmente las campañas electorales se nutren de servicios de ayuda voluntaria, de redes de organización y relación más o menos espontáneas de iniciativas basadas en la cooperación.

Alguien dirá que esto no es nuevo, y está en lo correcto, la diferencia es que ahora dichas asociaciones están organizadas y reciben el nombre de "equipos de voluntarios de campaña".

El voluntariado es esa inmensa masa de personas que "aporta su granito de arena" a una iniciativa democrática. Las razones para hacerlo, muchas, evidentemente cada voluntario tendrá un motivo distinto para apoyar tal o cual candidatura.

En la medida en que crece la tendencia de tecnificar las redes de voluntarios y tal dinámica adquiere más adeptos, como en todo, surgen críticas.

La corriente más negativa asegura que dichas redes de cooperación no son más que semilleros del clientelismo, aduciendo que los voluntarios no buscan otra cosa que una recompensa cuando el candidato sea gobernante. Si vamos a la definición más básica de clientelismo político, entendiéndolo como un sistema extraoficial de intercambio de favores a cambio de apoyo electoral, "las redes de voluntarios" es decir, las personas que ofrecen su trabajo de manera gratuita esperando ser recompensados con ofrecimientos posteriores a la campaña, efectivamente sí constituyen una dinámica clientelista.

Ahora bien, ¿y el voluntario que trabaja en una campaña porque cree fervientemente en que su candidato es el mejor, o porque es un apasionado de la política, o porque cree que éste es un buen espacio para hacer relaciones sociales, entre muchas otras razones? En este sentido la acusación de que los voluntariados son el semillero del clientelismo no tiene fundamento.

La intención de esta reflexión es rescatar la importancia de los voluntarios de corazón, esos que están convencidos de que una campaña es la plataforma para el crecimiento personal, social y profesional; esos que creen en la importancia de hacer política participativa. La invitación es a los candidatos a que les den a los voluntarios sinceros la importancia que merecen.

Movilizar voluntarios es el primer paso en la utilización de una fuerza de trabajo eficaz para influir en el electorado. Los voluntarios son mensajes en sí mismos y son el corazón de cualquier iniciativa electoral; el corazón que hace que la democracia funcione.

Como dato curioso, un uso efectivo de los voluntarios puede reducir la nómina de una campaña en un 30%. Una campaña con una importante presencia de voluntarios da visibilidad y una apariencia ganadora. Candidatos: salir a movilizar voluntarios fieles en lugar de trabajar con amigos que dicen ser "voluntarios" es más rentable, más efectivo y más sano para la democracia.

Cuando una campaña está llena de amigos esperando una recompensa, sucederá irremediablemente político, si es elegido, dejara de gobernar para dedicarse a devolver los favores. Pero este es un tema que hay que examinar con mayor rigor en otra columna.

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