Sobre mentiras y falacias

Columnas de Opinión
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Uno de los elementos esenciales en la construcción de democracia es la confrontación de ideas mediante el amplio debate público, el cual tiene que sustentarse en información concisa y veraz, que permita analizar el contexto de las circunstancias políticas y socioeconómicas en discusión.

Por: Alicia Arango Olmos
El disenso y la confrontación de posturas políticas e intereses de diferentes sectores son naturales en una sociedad. De ahí que desde el Gobierno del presidente Iván Duque venimos alentando la discusión pública que permita avanzar en la solución de los complejos problemas del país mediante la disposición al diálogo, que nos permitirá alcanzar consensos, acuerdos y acercamientos entre todos, independientemente de las diversas posiciones frente a un asunto público o circunstancia específica.
Ese diálogo que promovemos desde las instancias oficiales con los diversos sectores de la sociedad colombiana, tiene que estar fundado en elementos fácticos y veraces para que sea fructífero. Por eso es que no deja de llamar la atención que el debate sobre las reformas que en materia laboral y pensional requiere el país, y en el que el Gobierno Nacional está atento a escuchar los diversos planteamientos y posturas, haya terminado en un mar de especulación, y en muchos casos, directamente mentiras y falacias, con lo cual se ha contaminado el debate, perjudicando el ambiente de sana discusión que debe prevalecer en la reflexión de temas tan sensibles como éstos.
Argumentos no solo imprecisos, sino directamente contrarios a la verdad, se han venido divulgando ampliamente buscando generar un clima de confrontación social que obviamente en nada ayuda a generar un diálogo democrático y que, por el contrario, tiene una clara motivación de deslegitimar las acciones que venimos promoviendo y ejecutando desde el Gobierno en materia social.
El propio presidente Duque ha sido categórico en afirmar que las reformas en el ámbito pensional y del trabajo van a pasar por la Mesa de Concertación Laboral, de la cual hacen parte representantes del Gobierno, de las organizaciones sindicales y de los empleadores. Lo que salga de ahí es lo que se presentará al Congreso de la República. Por ello es que hasta ahora no hay una sola letra escrita respecto de dichas reformas.
Por esto, versiones según las cuales se proyecta aumentar la edad para pensionarse, o se van a incrementar las cotizaciones de los trabajadores, y que no se respetarán los derechos adquiridos, son abiertamente falsas.
En esta feria de falsedades también han surgido versiones según las cuales el Gobierno está planeando una reforma laboral para masacrar a los jóvenes, bajándoles el salario mínimo, o tiene previsto subir los impuestos a la clase media, transfiriéndoles a las universidades las deudas del Estado.
Se ha pretendido inducir, igualmente, la idea de que el Gobierno del presidente Duque es “enemigo de los trabajadores”. A esta gran mentira hay que desvirtuarla con hechos contundentes: por primera vez, el Presidente privilegia el diálogo tripartito (Gobierno, trabajadores y empresarios) asistiendo tanto en 2018 como en 2019 a la Comisión de Concertación Laboral, cosa que no había hecho ningún Presidente en nuestra historia; suscribe con voceros del empresariado y las organizaciones sindicales el Acuerdo por el Trabajo Decente; y de manera concertada, logra los mayores aumentos reales tanto del salario mínimo en 25 años, como del subsidio de transporte en 15 años.
Adicionalmente, este Gobierno ha obtenido también avances significativos en la negociación con los representantes de los trabajadores del sector público, logrando el mayor acuerdo en términos de aumento salarial, desde que existe la concertación con sus representantes, para cubrir a más de 1.3 millones de ciudadanos.
En el Ministerio del Trabajo hemos instalado la Mesa Técnica y de Concertación para la Reparación Colectiva del Movimiento Sindical y la Mesa de Concertación para la Formalización del Empleo en el Sector Público.
Sobre el infundio de que el Gobierno va a acabar con Colpensiones, hay que decir que, por el contrario, el propósito es fortalecer la entidad, mejorando su estructura institucional mediante procesos técnicos para aumentar de manera sustancial la cobertura pensional en todo el país.
Es preciso derrumbar toda esta serie de mentiras que envenenan el debate público y obstaculizan la reflexión y el Diálogo Social. Lo que nos anima desde el Gobierno Nacional es trabajar por mejorar la calidad del empleo y elevar la capacidad de ingreso de los trabajadores.
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