¿Y ahora quien podrá defendernos?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cristian Campo Revelo

Cristian Campo Revelo

Columna: Opinión

e-mail: revelorevelo@hotmail.com

Una policía bien alejada de sus funciones, cada vez  más maniatada, la criminalidad y extranjeros por encima de los uniformados, la tristeza del ciudadano por no sentirse respaldado por alguna clase de autoridad;

si hablamos del ejercito la decepción es mayor, muchachitos agrediendo militares, cuando no es que los indígenas en el cauca los sacan a palor; la fuerza aérea hasta hace unos años si mal no me acuerdo era utilizada junto con sus bases para eventos de desfiles y menesteres parecidos, en fin, unas fuerzas militares de culillo gracias a la falta de gobernanza y autoridad de su comandante en jefe Iván Duque.

Dentro de lo poquito por rescatar  la operación dirigida en el Caquetá contra las GAOr  (grupo armado organizado residual) donde se dice que murieron 8 menores de edad (según la revista semana esta mañana del sábado)  que como todos los colombianos sabemos fueron reclutados a la fuerza por estas organizaciones delincuenciales  que  a fin de cuentas manejando un fusil son igual o más letales que un mercenario cumpliendo una misión y que a su vez  fue motivo de renuncia del ministro de defensa Guillermo Botero después de un debate y exposición  en el congreso de la república por parte del senador Roy Barreras quien manifestó  que el ministro de defensa le había escondido la verdad al país y que dicha operación era ilegítima e incluso iba en contra de los derechos humanos.

La cuestión  es más compleja de lo que se piensa pues se dice que estos grupos al servicio del narcotráfico y sin ninguna clase de escrúpulos a partir del discurso de senador Barreras van a incrementar  el reclutamiento de menores de edad para el cuidado de rutas y transporte de  la droga que sale de nuestro país, lo cruel de todo es que Barreras en ningún momento se atreve a denunciar la cantidad de niños que los grupos al margen de la ley recluta pero si puso  en entre dicho la efectividad de nuestra fuerza pública, que  al contrario de lo que muchos piensan ejecutan bajo todo examen operaciones legitimas dentro del marco de una guerra que nuestro país no ha podido vencer. Si algo bueno hay que reconocerle al camaleón Roy Barreras es precisamente eso, su astucia por no dar puntada sin dedal, ese discurso de doble filo con el que parece estar en desacuerdo con el gobierno de turno pero que a futuro incide en la toma de decisiones tan serias como el hacerle cajón a un ministro de defensa tan mediocre  como Botero para darle paso a un militar para ocupar dicha tarea así sea momentánea.

Quizá para las instituciones militares ha llegado el momento de tomar ya en serio una verdadera reingeniería, por supuesto no peor de la que se venía viendo, ya es hora de despertar y hacer respetar el uniforme!, es hora de empoderar a nuestra policía, es justo ya que lo que representa un soldado de la patria se represente en su fuerza y represión cuando lo constitucionalmente escrito este en riesgo, eso de que los niñitos anden fusil en mano y matando con sevicia debe ser castigado, no sé si el asesor político Alonso Moreno  profesor de la univalle se equivocaba cuando en una de sus clases dibujaba un cuadro y decía marcando con una equis fuera de el : “todo lo que este dentro de la constitución hay que hacerlo respetar  y  lo que este fuera de ella se somete o se le da plomo” (que paisa para tenerla clara).

La salida del mediocre ministro de defensa que hasta hace poco dirigía unas fuerzas militares descoloridas se la debemos al ilustre Senador Roy Barreras para darle paso a un militar, al general Luis Fernando Navarro ojala y aproveche la oportunidad mientras el gobierno de Iván Duque decide quién va a quedar a mando de esta cartera. Hasta el momento no hay nombre de quien es el que este a mando de la defensa de los colombianos y para esta fecha no hay un panorama claro de cuadros para enfrentar esta papa caliente.

-          Ese chicharrón era para Federico Gutiérrez, pero no acepto por razones familiares. Nos perdimos de un buen hombre en ese cargo.

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