La legendaria ruta de la seda

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Yumen Guan (Puerta de Jade), en Mamitu, (donde el caballo pierde su camino), está localizada a 95 km al noroeste de Dunhuang; fue un paso estratégico en la Ruta de la Seda, denominada así por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr en su obra “Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda”, 1877.

Todo el jade de Hetian fue transportado al centro de China a través de este paso. Yumen Guan es una enorme roca en forma de pirámide trunca, de 10 metros de alto, 5 metros de ancho en la base, y 3 en la cúspide, con puertas naturales de 5 metros de altura, por donde transcurría la vía. Era tan agreste la topografía del lugar que obligaba a pasar por la Puerta de Jade, antiguamente rodeada de pantanos, malezas, barrancos y bosques.

El poeta Wang Zhihuan narra la leyenda de la roca. Un ganso que, agotado por el hambre, cae en una caravana de comerciantes de seda y jade que iban a Manitu. Pide alimento a cambio de enseñarles una ruta segura, pues los comerciantes estaban extraviados; luego de alimentar y soltar al ave, la caravana volvió a perderse; el ganso reaparece, los regresa al camino y a cambio les exige que coloquen la piedra de jade más grande y brillante encima de la enorme piedra que servía de paso hacia la pequeña aldea de Fangchen, para que en adelante ningún viajero se perdiera. La población fue rebautizada como Yumen Guan. En realidad, la ciudad fue fundada por el emperador Wu de la dinastía Han, convirtiéndola en una importante ruta comercial del jade de Hetian. Fue, principalmente, un puesto fronterizo.

La Ruta de la Seda era un largo camino que iniciaba en las ciudades de Louyang y Xi´an en el extremo oriente, atravesaba el Río Amarillo, por Lanzhou, seguía por el corredor de Hexi (Gansu), de unos 1000 kilómetros, y se extendía por los bordes montañosos y desérticos del desierto de Gobi. Era una cadena de oasis, que al final se dividía en tres ramales: una de las rutas iba a Siberia, otra para el Asia Central y, posteriormente, otra para el Asia Menor, desde donde se conectaba con Europa. Inicialmente, los chinos comerciaron caballos del Tíbet, té y seda para Asia Central. Ese trayecto era altamente riesgoso para las caravanas que llevaban la seda al occidente de la región, pues sufrían ataques de los xiongnu, que buscaban robarles las mercancías. Entonces, el emperador Wu dividió el territorio y organizó alianzas político-militares para contrarrestar a los asaltantes. Zhang Qian, militar enviado a enfrentar a los xiongnu, fue derrotado, apresado y liberado más de diez años después, informó al emperador que supo de prósperos reinos y poderosas naciones más allá de las fronteras occidentales de China, algunas de ellas verdaderas potencias comerciales como Persia, Caldea y el Imperio Romano. El soberano Han envió misiones diplomáticas para abrir relaciones mercantiles con ellas, iniciándose así el comercio con distantes comarcas de Occidente, unos 130 años AC, que trajo consigo la importación a China de oro, plata, piedras preciosas, marfil, cristal, perfumes, tintes y textiles europeos, además de pepinos, nueces, sésamo, higos, granadas y alfalfa, y la exportación de seda, pieles, cerámica, porcelana, especias, jade, bronce, hierro y laca. La conquista romana de Egipto disparó el comercio entre chinos y romanos.

Por esas extrañas cosas, el intercambio comercial con Occidente se perdió durante varios siglos hasta cuando el veneciano Marco Polo regresa a la China utilizando la Ruta de la Seda en su viaje hasta Yuan Dadu (hoy, Beijing), recordándoles a los europeos la existencia de Catay. Se populariza nuevamente el intercambio entre Oriente y varias naciones de Occidente. La época mongola estabilizó la Ruta de la Seda, pero la fragmentación de ese imperio llevó a la decadencia de la ruta, obligándose ahora a explorar otros medios para comerciar directamente entre las naciones. Portugal se aviva, y sitúa el primer barco mercante en 1513, inaugurando las relaciones con la dinastía Ming después de recibir Macao. Los viajes de Cristóbal Colón, Balboa, Magallanes y Elcano conectan todo el planeta, y el mar se convirete así en una vía más expedita y segura. Los chinos continuaron comerciando seda con los rusos por la ruta original, que fue desapareciendo hasta extinguirse.