Es útil es estar de lado con EE.UU.

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Escrito por:

Franco Nazatte Martínez

Franco Nazatte Martínez

Columna: Comercio Exterior

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A Estados Unidos le debemos mucho por los favores recibidos. Hagamos remembranza desde la iniciación del siglo pasado, las relaciones económicas entre América Latina y Estados Unidos se aumentaron gradualmente.

Estados Unidos, luego de culminar su periodo de expansión territorial en el siglo XlX, se encontraba en una nueva etapa de sus relaciones con el continente, participando la conocida 'diplomacia del dólar'.

Los empresarios colombianos consideraron que el importe del impulso capitalista era la apertura a inversionistas extranjeros, proceso en el cual, Estados Unidos comenzó a jugar un significativo rol.

Colombia, en 1923 recibió asesorías económicas a través de la misión Kemmerer. El 'doctor dinero' llegó a nuestro país para orientar al Gobierno sobre la manera más rentable de invertir los veinticinco millones de dólares pagados como una indemnización por la pérdida de Panamá, pese a lo cual, al finalizar esa década, la deuda externa colombina, principalmente era con los EE.UU. lo extraño de la cuestión, fue que la reformas sugeridas por la comisión Kemmerer, condujeron a que Estados Unidos se convirtiera en la mayor fuente de capital foráneo para Colombia.

Además, empresas con capital estadunidense se favorecieron de la elasticidad colombiana, mientras el conservatismo y los sindicatos de izquierda acusaban al Gobierno de convertirse en 'colonia yankee'.

Entre las empresas más beneficiadas, con esta apertura, se encontró la United Fruit y petroleras como la Tropical Oil Company.

Los empréstitos se ofrecían a cambio de profundas exigencias que, como lo sugiere la historiadora Catherine LeGrand, llevaron a que la United prácticamente se constituyera en un "Estado dentro del Estado" colombiano a causa de la permisividad con ésta.

En 1948, Colombia facultó misiones de entrenamiento del ejército y la aviación estadunidense en el marco del programe Hemisferio de Defensa.

En febrero de 1949 se firmó en Bogotá, el Pacto de Asistencia y Asesoría Militar con Estados Unidos para provisión de equipo militar al Ejército y la Fuerza Aérea Colombia. Según Juan Tokat lían, esta relación se mantendrá y profundizaría en los años siguientes, al punto que el 'réspice polum' durante la Guerra Fría significó una visión ideológica del papel de Colombia en el mundo, un fuerte anticomunismo y una identificación sin matices con los Estados Unidos.

Eran tiempos en que el país servía como pieza clave de la Casa Blanca para contener la expansión del "fantasma comunista". Eso implicó la participación del Batallón Colombia en la Guerra de Corea y el liderazgo del país en la separación a Cuba de la OEA en Punta del Esta. Hecho que celebró nuestra Cancillería como triunfo de la diplomacia colombiana.

Posteriormente, llegaron a Bogotá cinco mil jóvenes universitarios, los cuerpos de paz que entre 1961 y 1981 apoyaron la estrategia de seguridad interna norteamericana y América Latina bajo los postulados de la Alianza para el Progreso. Curiosamente hoy, luego de cumplirse 50 años del inicio de los programas desarrollistas en la región, todavía hay quienes añoran el regreso de estos "emisarios de la paz" para el país.

Muchos colombianos piensan, que verdaderamente es útil estar de lado de EE.UU., que el TLC nos aproximará más a esta potencia y a resolver muchos problemas.

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